Yo paparazzi

                                 Título: Yo Paparazzi

Autor: Enric Bayón

Lugar y año de edición: Barcelona, 2005

Editorial: Arcopress

Cuando me decidí a leer este libro fue porque me apasiona la fotografía y esperaba de él una serie de técnicas, modos y formas de hacer fotografía de “paparazzi”. Sin embargo, lo que me he encontrado es una serie de entrevistas con fotógrafos especializados en este campo que cuentan sus más destacables anécdotas.

Enric Bayón comienza su libro con una breve, pero clara, contextualización de cual y como fue el nacimiento del término paparazzi.  Según cuenta el autor, la primera vez que se utiliza este término, aplicándolo a los paparazzi, fue en la película “La Dolce Vitta” de Federico Fellini, cuando el director buscaba un denominador común para los fotógrafos que en la ficción acosaban a Anita Ekberg.  Cierta noche, ojeando el libro del autor George Grissing “Por el mar Jónico”, encontró el apellido Paparazzo. Era lo que buscaba así que convirtió el nombre propio en sustantivo común y lo inmortalizó.  Otras versiones aseguran que Paparazzo era el apellido de un compañero muy cotilla de Fellini, otros que era un término italiano que designaba un insecto zumbador… En esta breve contextualización en forma de capítulo Enric Bayón también aprovecha para realzar las facetas positivas de los paparazzi resaltando que no son tan malos como aparentemente parecen. Relata también que ellos no son personas sin ética ni escrúpulos como la gente cree (y más desde la muerte de Lady Di).

Después de situarnos en cómo nace el término paparazzi y de intentar convencernos de que su trabajo es ético y lícito, el libro comienza a relatar las experiencias de cada uno de los paparazzi entrevistados.

Comienza con la historia de Antonio Montero y sus primeras fotografías en la boda de Sarah Ferguson en compañía de Marisa Martín-Blázquez. En aquella época estaban estudiando cuarto de periodismo, actualmente ambos trabajan como colaboradores en programas de prensa rosa.  Antonio Montero cuenta numerosas anécdotas de sus primeros años pero la que más me llamó la atención es en la que Antonio Montero se cuela en una recepción de Aena en casa de Isabel Preysler. Ella pensó que Antonio era el fotógrafo oficial que acompañaba a los miembros de Aena. Los miembros de Aena pensaron que el fotógrafo de Isabel.

En el siguiente capítulo nos encontramos con la historia de los directores de la agencia Kadena Press, Rafa López y Mónika M. García.  Ellos se hicieron paparazzi casi por casualidad fotografiando a Isabel Gemio. Continuaron trabajando e hicieron un reportaje de esos que nunca podrán salir a la luz. Sean Conery desnudo en su casa. Ninguna entrevista se atrevió a publicarlo por miedo a la demanda. Sin embargo si fueron publicadas sus fotografías de Janet Jackson tomando el sol completamente desnuda.

Continuamos con paparazzi especializados en figuras concretas como José Mata especializado en Isabel Preysler o Gustavo López en Ana Obregón e Isabel Pantoja.

El libro se centra en total en 13 paparazzi que además de los nombrados son: Mark Wallace, Eduardo Blanco, Manuel Barra, Juanjo Vega, Carlos Montenegro, Manuel Trejo, Daniel Mingorance, Los de Marbella y Lydia Lozano.

Todos cuentan sus anécdotas, unas interesantes o incluso graciosas. Otras, por desgracia, despreciables. Estas son en las que los “famosos” insultan e incluso agreden a los fotógrafos o periodistas. No defiendo la ética de este trabajo, ni creo que todo lo que hacen esté bien hecho porque también resulta despreciable aprovecharse de la tristeza de las personas, sean o no famosas, para ganar dinero; pero, como resaltan varios de estos fotógrafos, ¿Lo que les molesta a estos “famosillos” es que se invada su intimidad o que por culpa de estos paparazzi no puedan vender una exclusiva y llenarse los bolsillos de dinero? ¿O es que sólo les interesa vender esas fotografías en las que están resplandecientes, guapos, bien vestidos y con buena apariencia?  Realmente, una  persona que vive de vender su vida, ¿Tiene derecho a decidir cuándo se invade su intimidad y cuando no?

Sandra Couso García

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1 comentario

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Unha resposta a “Yo paparazzi

  1. Prezada Sandra:
    Comezas o teu traballo cometendo un erro lamentablemente moi frecuente: non titulas, é dicir, optas por roubar un titular que non é teu. E a seguir repítelo na primeira liña da ficha bibliográfica. Se te paras a reler o efecto advertiras algo absurdo: unha mesma frase repetidas dúas veces, unha enriba da outra. Isto non pode suceder.
    Pero lamentablemente hai máis: citas mal un apelido (Conery escríbese Connery), cometes erros de concordancia ou simplemente redactas mal (“… la que más me llamó la atención es en la que…”; “Estas son en las que…”), utilizas maiúsculas sen vir a conto (ver sucesión de preguntas retóricas finais), puntuas inadecuadamente (a ausencia de comas é frecuente: “José Mata especializado en Isabel Preysler o Gustavo López en Ana Obregón o Isabel Pantoja”), repites termos que xa empregaches unha ou dúas palabras antes (“Ellos se hicieron (…) e hicieron…”) e redactas de forma equívoca (“… sus primeras fotos en la boda de Sarah Ferguson en compañía de Marisa Martín-Blázquez”), até o punto de que unha mesma frase pode ofrecer máis dunha interpretación non premeditada.
    En fin, demasiados erros por centímetro cadrado. Este texto necesita unha corrección e unha reorganización urxentes. (-)
    x.a.

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