Sobre el periodismo

Título: Sobre el periodismo
Autor: Joseph Pulitzer.
Editorial: Gallo Nero.
Presente edición: enero 2011.

Joseph Pulitzer. Sin duda, su afán por atraer a las masas, le resultó. Algunas de las innovaciones que introdujo, de marcado carácter populista, tales como la investigación y el sensacionalismo, son dos de las prácticas más entregadas y reprobables en la actualidad, respectivamente. En esta última, la corrupción política e injusticia social se situaban dentro de sus prioridades. Aún así, a este pionero del infotainment -conocido híbrido que aúna información y entretenimiento-, también le debemos reconocimiento por el uso de viñetas, diversas ilustraciones y variada información que abarca desde el ámbito deportivo hasta la moda. Con él, asistimos al nacimiento del periodismo amarillo. El detonante fue la batalla enfrentada de su diario matutino -The World- y el The New York Morning Journal, el mismo que estuvo dirigido por Randolph Hearst. Tiempo después, la contienda dio paso a su retirada del amarillismo, una práctica que le caracterizó en sus inicios y que ahora sería reemplazada por una intensa reflexión sobre el trabajo periodístico.

En su “segunda etapa profesional”, además de concretar sus principios laborales, el contenido de sus textos emanaba una descripción exhaustiva de cómo debería funcionar la profesión. La prescripción del trabajo periodístico no fue concebida por todos de la misma forma. En sus múltiples artículos, demostraba su fe al gremio. Reconocía los variados peligros que conforman la actividad diaria del mismo y aportaba dos concreciones que mutilaba el desempeño laboral por encima de todo: el comercialismo y la falta de ética. Dos amenazas, que según él, perduran en el tiempo, independientemente de la época en que nos situemos.

Pulitzer, escribió sus textos previamente al nacimiento del resto de medios -televisión, radio e internet-. Para él, en los medios actuales predomina la rentabilidad como gestión empresarial. Mientras ejercía como editor, distinguía en sus semejantes el negocio, como la única base actual por la que labrar la independencia. Asimismo, expone al sentimiento de la responsabilidad moral como la salvación del periodismo. Sólo de esta forma, la profesión dejaría de estar sometida bajo los intereses económicos y fines egoístas de lo más particular. Su máxima, y desde luego, uno de sus buques insignia, eran los principios éticos como la base del desempeño laboral. Al guiarnos por nuestra razón profesional, estaremos libres ante los ánimos de lucro que sacuden, frecuentemente, las portadas de numerosas publicaciones. De esta forma, estaremos preparados para enfrentarnos a los acontecimientos desde un examen constuctivo, analítico y siempre justo.

Entre muchas de sus aportaciones, destaca su mirada acerca de la instrucción a los nuevos aspirantes de la comunicación. En cierto modo, admite la inexistencia de alguna enseñanza útil para los periodistas. Cada uno debe afianzar sus propios ideales éticos, sin precisar el consejo, recomendación o preparación de nadie. Es cierto. Las normas deontológicas deben ser construídas por uno mismo, evitando, a ser posible, cualquier influencia externa que mude nuestro parecer ante determinadas prácticas. Un periódico sin ideario viajaría desorientado, siendo, inclusive, nocivo para el conjunto social. No cumpliría como servicio público. Según palabras del editor, se trataría de una prensa “mercenaria, demagógica y corrupta”. Unos efectos que podrían repercutir en la moral de la comunidad y desequilibrarla por completo.

Todo medio de comunicación debe contener en su política editorial, una serie de frenos éticos que establezcan unas limitaciones en el tratamiento y abordaje informativo. La carencia de éstos, no sólo podría derivar en la degradación de la sociedad; repercute al mismo tiempo en la profesión, provocando grietas muy visibles en la opinión pública. De esta forma, estaríamos generando en la comunidad la misma vileza que propaga el medio en cuestión. Sus actos tendrían consecuencias políticas, se convertiría en todo un referente a seguir, por el camino de la opresión. La selección de los acontecimientos -con ello, nos referimos a los denominados valores noticia y factores de publicación- es un condicionante del ideario colectivo. El hecho de que los medios no aborden determinados sucesos, acrecienta la discriminación de los mismos por parte de los ciudadanos. Esa discriminación se traduce en ignorancia, una situación que, a su vez, condiciona nuestro parecer y la manera de vivir en democracia. La cesión de protagonismo a predicadores de ideas maltrechas, no hace más que radicalizar a la ciudadanía que en esos momentos construye una postura política.

El método de Pulitzer, era a menudo, calificado por los críticos de la época, como un pensamiento visionario. Defendía la formación como la base de cualquier profesional. Las aptitudes innatas ayudan en la instrucción, pero de ningún modo, resultan auto conclusivas ni determinan el futuro laboral de nadie. En este sentido, el aprendizaje se postula como el reclutamiento profesional de los nuevos miembros, siempre a través de la selección natural -aptitudes de uno mismo-. Una situación atípica es aquella en la que alguien alcanza el éxito sin previa preparación personal. La universidad se consolida como una de las influencias más útiles en la formación de todo competente. Los títulos no serán más que eso, títulos, salvo que le saquemos el provecho necesario como para cultivar el significado que portan. Toda inteligencia requiere de una evolución, un desarrollo necesarios para ascender y luego aplicar los conocimientos aprendidos. La facultad de Periodismo no es milagrosa, pero sí puede volverse un puente sabio hacia la plenitud y desarrollo laboral. La profesión se aprende gradualmente. El instinto de la noticia no tiene porque ser congénito. Eso requiere de una dedicación que junto a las habilidades personales, conforman la evolución del periodista hacia su madurez profesional. Este editor estadounidense, conviene que el instinto, además de cultivarlo, conviene pasarlo por el filtro sensato de la educación y la experiencia. Un redactor debe poseer carácter moral.

Para favorecer la formación de todo aspirante laboral, lo ideal sería que cada quien escogiese del esquema general -la universidad- aquello que le atraiga y se especialice en ello; así la mayoría evitaría abarcar todo aquello indirectamente relacionado, desechando perder el tiempo en aquello que no le interese.

En la obra “Sobre el periodismo”, Pulitzer, defiende la información honesta como el antagónico del fanatismo inagotable. La educación es desarrollo, no creación. El periodismo puede resultar la más noble de las profesiones debido al asiduo contacto con la mente del público, su poder de acercamiento y persuasión es mayor que en cualquier pastor. El periodista, es aquel sujeto que predica el evangelio de la humanidad.

Néstor Amorín

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2 Comentarios

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2 respostas a “Sobre el periodismo

  1. Prezado Néstor:
    O teu texto resulta interesante, lese con fluidez e achega contidos que manteñen a atención do lector até o final. Non hai problemas salientables de redacción, agás detalles sorprendentes como certos erros de puntuación (“El método de Pulitzer, era a menudo…”; “…Pulitzer, defiende la información…”: esas comas (e outras máis ciscadas ao longo do texto) non están correctamente ubicadas. E non se trata dun erro insignificante: unha coma mal colocada dificulta a lectura, modifica significados e, desde logo, evidencia escasa pericia redaccional.
    Deixo para o final os erros máis graves: a falta dun verdadeiro titular xornalístico (porque o que utilizas roubáchelo do libro, e iso non é adecuado, pois xa o citas na ficha bibliográfica, xusto a seguir do titular) e esa primeira frase que redaccionalmente está moi por debaixo do nivel xeral do texto. Se estivese noutra parte do texto quizais non chamaba tanto a atención, pero comezar así é, sen dúbida, un problema. (-/+)
    x.a.

  2. Agradézolle as correccións. Tentarei non cometer máis erros de puntuación, síntoo. Respecto ao titular, a verdade é que me esquecín de escribilo, envieille aos compañeiros do blog o comentario sen un titular, tomo nota para o próximo. Ás veces queremos innovar tanto na redacción dos textos que cometemos erros básicos que nos pasan desapercibidos.
    Grazas pola súa atención.
    Reciba un cordial saúdo.

    NÉSTOR AMORÍN

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