Cristo con un fusil al hombro

Autor: Ryszard Kapuscinski

Título: Cristo con un fusil al hombro

Edición original: Vasovia, 1975

Edición actual: Barcelona, 2010

Editorial: Anagrama

En los cuatro continentes encontramos ejemplos de guerras interminables y difícilmente comprensibles. Kapuscinski nos acerca la realidad de algunos de estos conflictos a través de su propia experiencia como corresponsal y su lenguaje sencillo. Palestina, América Latina, Mozambique: puntos muy distanciados geográficamente pero unidos por vivencias similares, por historias llenas de lucha y sangre. Kapuscinski nos habla con la voz de sus protagonistas, nos acerca el testimonio de guerrilleros, dirigentes,… Seres que parecen más humanos al “escucharlos” contar su historia en primera persona.

El libro se divide en tres partes, cada una de ellas dedicada a un lugar en conflicto. La primera parada es el pequeño país de Palestina. A través de entrevistas directas con ellos, son los propios fedayines, con nombres y apellidos, quienes tratan de explicarnos el conflicto más largo de la historia contemporánea. Los testimonios de los protagonistas se entremezclan con la descripción del escenario en primera persona que realiza Kapuscinski. “Rashidiya huele a naranjas y sangre”. Con afirmaciones claras y contundentes como esta consigue trasportarnos hasta el epicentro del conflicto. Con un lenguaje comprensible basado en frases cortas y predominio del tiempo presente, nos acerca la miseria de los campos de refugiados.

Entre las explicaciones de los conflictos y la descripción de sus consecuencias visibles, el periodista lanza una crítica a occidente y a su falta de interés fruto de la lejanía. Por otra parte, señala a Israel como culpable de haber condenado a un pueblo entero al éxodo y la vida errante. Pero para Kapuscinski, el culpable de hacer casi imposible el fin de la guerra es el rencor acumulado por ambas partes.

Kapuscinski nos habla de los palestinos como individuos dispersos por el mundo pero unidos por un mismo afán de superación individual. Y mientras tanto, en su lugar de origen invadido por eternos conflictos, tanto árabes como judíos anhelan una convivencia democrática en la que la religión se convierta en lo que es, un asunto privado.

En la segunda parte del libro, Kapuscinski nos traslada hasta Bolivia. Los edificios de La Paz son fiel muestra de la batalla que allí si desarrolla. La Universidad se convierte en foco de la lucha contra el régimen, en hervidero de ideologías y quebradero de cabeza para el Gobierno. Continuamente nacen nuevos partidos políticos. Continuamente mueren decenas de jóvenes. Podemos leer los casos personales de sus familiares y las experiencias de alguno de los afortunados que sobrevivieron a la selva en su entrega a las brigadas de lucha.

Entre las páginas de esta segunda parte encontramos la descripción de un golpe militar, no solo de su desarrollo, sino también de las sensaciones de sus protagonistas.

Desde Bolivia, nos trasladamos a Santo Domingo, un claro ejemplo de la “política de la jungla” que se desarrolla en América Latina. Las brutales dictaduras de Republica Dominicana y Haití comparten la isla considerada la puerta del Caribe. Y mientras, en ella, la miseria y la ignorancia conviven con los asesinatos políticos y la intervención estadounidense (que Kapuscinski no duda en calificar de antidemocrática).

En El Salvador la situación no es mucho mejor. El periodista polaco nos describe un país de campesinos sin tierra a merced de una docena de latifundistas.

Antes de abandonar América Latina, el libro se detiene en Guatemala. El relato del secuestro y muerte del embajador de la República Federal de Alemania sirve como hilo conductor para mostrar la situación de un país caracterizado por el silencio y el miedo a la represión. La lucha anticomunista se convirtió en la escusa perfecta para perseguir a los contrarios al régimen autoritario y EE.UU. asumió un papel protagonista. La voz norteamericana, junto con la de una camarilla de coroneles, se escucha por encima de la voz del propio gobierno del país.

En la sombra, se va gestando todo un Estado de grupos paramilitares fascistas alimentados por la oligarquía, el Gobierno y el Ejército nacional. Y ante la oleada de asesinatos violentos y desapariciones, aparecen frentes contra el imperialismo americano dispuestos a romper el silencio y lograr la justicia social. ¿Quién no ha oído hablar de las Far?

¿Y quién no ha escuchado una y mil veces nombres como Ayende o Guevara? Los dos son ejemplos de vidas entregadas al pueblo latinoamericano. Uno murió entre la guerrilla, el otro, defendiendo su puesto de presidente.

África es la última parada de “Cristo con un fusil al hombro”. Los dirigentes de la revolución africana se reúnen en un bar. Liberar Mozambique de la colonización portuguesa parece imposible. Los partidos del lugar se unieron en el Frente de Liberación de Mozambique bajo el lema “fusil y pizarra”. Muchos jóvenes fueron instruidos, amaestrados para lograr llevar a cabo la sublevación armada contra el ejército portugués. Por suerte, llegó el fin del régimen en Portugal y a miles de kilómetros, también Mozambique pudo volver a respirar.

Isabel Fredes

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