Al Faro

Autor: Virginia Woolf

Título: Al Faro (To the lighthouse)

Lugar de edición: Barcelona

Año de edición: 1984

Editorial: Seix Barral

En Al Faro se nos cuenta una historia típica y común (la vida diaria de una familia londinense) de una forma atípica y singular. Virginia Woolf, una de las principales exponentes del Modernismo literario, se revela contra la clásica estructura de principio, nudo y desenlace a favor de la exposición explícita de los pensamientos de los personajes. Así, en Al Faro no existe ni un argumento definido ni una organización espacio-temporal lógica: la primera parte, la más extensa, ocupa menos de un día entero; la segunda y más breve, diez años; y la tercera y última sólo unos días salteados. Para Woolf la intriga de la trama carece de importancia, la acumulación y sucesión de hechos también; ella solo está interesada en la introspección psicológica de los personajes. Desea que el lector conozca directamente qué piensan, qué sienten y cómo lo sienten. Esto complica la lectura, pues va saltando de un personaje a otro sin previo aviso a la vez que muchos razonamientos son presentados de forma aleatoria y fugaz, del mismo modo que trabaja la mente humana. La historia comienza en una amplia familia veraneado en su casa de la playa en la que uno de los hijos pequeños, James, pide a su madre si pueden ir todos de excursión al faro, situado en una isla más allá de la costa. Pero esta propuesta inicial es engañosa porque, aunque el faro está presente a lo largo de las páginas, la obra no se preocupa de relatar la excursión pues esta no es ejecutada hasta las páginas finales, diez años después de la petición inicial de James.

Virginia Woolf decide centrarse en las emociones y sentimientos más humanos, describiéndolos de una forma cruda y directa pero a la vez suave y dulce. Al Faro nos habla del paso del tiempo y los estragos que éste hace en las personas, de la presencia constante de aquellos que se fueron, de cómo las ambiciones se quedan en simples sueños vacíos, de la trivialidad de la vida y de la frustración que sentimos los seres humanos al querer exponer nuestros más oscuros (y prohibidos) sentimientos y fallamos en el intento. Se hace una crítica a esos valores impuestos por la sociedad tales como el matrimonio (considerado una obligación, aunque sea por conveniencia y en contra del deseo) y la familia: la jerarquía que ésta impone el comportamiento de las personas, la tiranía del padre, la condescendencia de la mujer, las tensiones con y entre los hijos. Igualmente se puede apreciar el feminismo que defendía Woolf en los reflexiones de los personajes femeninos y en las palabras de algunos hombres que en la novela reflejan el más puro machismo, propio de la estricta moral inglesa. También se tratan temas que para la época (principios de s.XX) eran cuantos menos revolucionarios e innovadores, como la homosexualidad femenina o el ya citado feminismo. Muchos son los personajes que aparecen en la novela pero destacan tres: Lily Briscoe, mistress y mister Ramsay. La primera es una joven pintora amiga de la familia Ramsay que reside en verano con ellos. Todavía es joven y está soltera pero ya siente la presión del matrimonio a la vez que tiene que hace frente a una insufrible falta de inspiración. Sus pensamientos se nublan por su secreta pasión hacia mistress Ramsay que años más tarde se transforma en deseo hacia el viudo de ésta, instintos que nunca llega a revelar a nadie. El matrimonio Ramsay es introducido desde las primeras líneas de la obra. Él es un filósofo en decadencia que intenta terminar su libro acerca de como las cosas influyen en las personas. Ella, una ama de casa resignada a cuidar de sus ochos hijos. Ambos disfrutan de su vida en el hogar a la vez que la desprecian, pero es especialmente ella en la que Woolf hace un mayor énfasis. Mistress Ramsay es una madre dedicada en cuerpo y alma a sus ochos hijos algo que le lleva al borde del desquicio. Intenta controlar no solo la vida de su familia, sino también la de sus amigos, pues aconseja sobre matrimonio y juega como Celestina. El lector se da rápidamente cuenta que todos esos intentos no son más que una excusa para librarse de lo patéticamente convencional y simple que es su vida. Cuando mistress Ramsay muere en la segunda parte se advierte la intensa huella que imprime en su viudo marido, solo y desorientado y en Lilly que siempre la tuvo como un modelo a seguir. Si el lector va más allá de las vicisitudes de estos individuos, puede contemplar un interesante trasfondo histórico cuando Woolf relata en la segunda parte el paso de diez años, incluyendo a la Primera Guerra Mundial y las miserias y penurias que extendió a lo largo de Gran Bretaña.

Concluyendo, Al Faro se trata de una de las obras más importantes del siglo XX por la técnica que Virginia Woolf emplea para presentar los pensamientos de los personajes, dejando la trama y el diálogo en un fútil segundo lugar. Muchos opinarán que un libro así puede llegar a ser soporífero, pero eso no es más que una opinión simplista y superficial pues una vez que te adentras en el mundo psicológico de Al Faro es difícil evitar identificarse con alguno de los sujetos y lo que éstos sienten en sus tediosas y corrientes vidas.

Jorge R. Liboreiro

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