El orgullo de una ciudad

Título: Africanus, el hijo del cónsul

Autor: Santiago Posteguillo

“A finales del siglo III a.C., Roma se encontraba a punto de ser aniquilada por los ejércitos cartagineses al mando de Aníbal. Pocos años antes del cruento conflicto bélico, nació un niño destinado a cambiar el curso de la historia: Publio Cornelio Escipión, llamado Africanus.”

 

Datos: Ediciones B, 1.ª edición: noviembre 2010. ISBN:978-84-666-464-68

Mucho se habla en periodismo de las figuras de Norman Mailer o Ernest Hemingway, entre otros, cuyas obras ofrecían al lector un personal y único punto de vista sobre la guerra de quien la ha sufrido en sus propias carnes. Así, con Los desnudos y los muertos, Mailer revive su tiempo como soldado en el Pacífico durante la II GM, y Hemingway escribe Adiós a las armas, una historia de amor entre un soldado y una enfermera en la Italia de la I GM, basada en su paso por el frente y con gran contenido autobiográfico. Obras como estas nos ayudan a comprender mejor el horror de la guerra, los actos heroicos, los fuertes lazos de amistad que se forjan, las aventuras… Todo contado por los que participaron en ellas, sus verdaderos protagonistas.

El siglo XX ha sido con mucho el más sangriento y destructivo de la historia y nosotros, los lectores, tenemos la suerte de contar con testimonios y relatos en primera persona de los conflictos más importantes que han marcado estos últimos 100 años, que nos permiten conocer de forma más profunda a los grandes personajes más allá de sus hazañas: sus sentimientos, sus miedos, sus motivaciones… su humanidad al margen de su imagen. Pero, ¿qué ocurre con los protagonistas del pasado?. ¿Qué pasaría si quisiésemos conocer a Julio César más allá del general?, ¿a Marco Aurelio más allá del emperador?, ¿a Arquímedes más allá del matemático?.

Santiago Posteguillo ha utilizado como fuente bibliográfica más de 50 volúmenes sobre la Roma antigua; ha entrevistado a historiadores y coleccionistas, geógrafos y escritores, para poder llevarnos de Aníbal, el terror de Roma, a Aníbal Barca, el hijo pródigo, el hermano y amigo; para llevarnos de Escipión “el africano”, el salvador de Roma, a Publio, el heroico, el valiente, el padre de familia, el amante de teatro.

El autor nos presenta en unos extensos tres tomos el inicio, desarrollo y final de la Segunda Guerra Púnica centrando la narración en sus dos principales protagonistas: Publio Cornelio Escipión, por el bando romano, y Aníbal, por el cartaginés.

El primer tomo de esta historia (Africanus, el hijo del cónsul) relata el comienzo del conflicto, pero no como eje de su historia, sino como el acontecimiento principal que marcó la vida del personaje protagonista, Escipión, desde el mismo momento de su nacimiento. Más que el relato de una guerra es la exposición de un mundo distinto al nuestro, a veces extraño y sin sentido.  El autor hace uso de una concienzuda investigación histórica, basada tanto en textos actuales como en transcripciones literales de grabados antiguos, de documentos originales e incluso de textos en piedra. Con fechas concretas y hechos comprobados se transforma una crónica de un conflicto en una obra literaria, una ficción documentada.

Mediante actas originales del Senado romano, Posteguillo desarrolla un diálogo entre senadores en el que el lector es capaz de interiorizar la tensión de la política. Mediante documentos oficiales de batallas, el autor nos rodea de legionarios y guerreros africanos, luchando y gritando. Nos introduce en el interior de la tienda de Aníbal cuando expresa su odio a Roma, o en la habitación de Escipión la primera noche con su esposa tras la boda. Con la guerra como nexo común, el autor cruza los caminos de otros históricos personajes como Arquímedes, arquitecto de la defensa de la ciudad de Siracusa contra Roma y quebradero de cabeza de los generales romanos, o Tito Maccio, más tarde Tito Maccio Plauto, que resulta uno de los principales personajes al que acompañamos durante la obra como sirviente, mercader, soldado, mendigo, y finalmente el comediógrafo que la historia reconoce, protegido del mismo Escipión. La presencia de estos personajes y de frases literarias suyas en sus diálogos le da aún más veracidad al relato.

Pero si algo hay que destacar de esta obra, no es la veracidad del argumento, sino la comprensión que el lector adquiere de la mentalidad de la Roma antigua, de cómo el orgullo y las ansias de poder gobernaban el camino de un imperio muchas veces por encima de la razón y la lógica. Así en la obra se nos presentan situaciones en las que, llevados por los sentimientos y no por el pensamiento, las legiones de Roma, superiores en número y poder, son conducidas al desastre ante un enemigo menor pero más frio. Hasta podemos ver como ancianos ambiciosos exilian a cientos de valiosos soldados por no haberse quedado a morir en una batalla perdida.

Vemos una ciudad educada en la creencia de su eterna superioridad. Vemos como el orgullo del hombre es capaz incluso de hundir un imperio.

Patiendo multa, venient quae nequeas pati

[A fuerza de soportar mucho, llegará lo que no pueda soportarse]

PUBLILIUS SYRUS

Miguel Pérez Pérez

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