Del amor y otros demonios

Título: Del amor y otros demonios

Autor: Gabriel García Márquez 

Editorial: Mondadori (Barcelona 1994)

Gabriel José García Márquez se interesó por el periodismo gracias a su amistad con el médico y escritor Manuel Zapata Olivella, puesto que antes cursó los estudios de derecho, aunque sin mostrar mucho interés por los mismos. Receptor de grandes premios, como el Premio Nobel de literatura en 1982, y autor de innumerables obras, en 1994 publicó  “Del amor y otros demonios”, una novela que es fruto de un viaje del propio García Márquez al convento de Santa Clara en 1949, cuando trabajaba como reportero. Allí, conoció la leyenda de Sierva María.

La novela está ambientada en Cartagena de Indias, Colombia, durante el siglo XVIII.

Sierva María, la hija del marqués de Casalduero, se encontraba en el mercado con una criada que la acompañaba el día de su doceavo cumpleaños. Multitud de perros callejeros corrían por el mercado sin ton ni son, algo que se consideraba habitual en aquella época.

La mala suerte se cebó con Sierva María, la cual fue mordida por un perro en el tobillo. La criada que la acompañaba se asustó, puesto que era usual que las mordeduras de perros callejeros provocaran la enfermedad de la rabia en sus víctimas, pero se limitó a limpiarle la herida a la niña y llevarla de vuelta a casa. El ambiente en casa de Sierva María no era el que se podría considerar normal para la casa de un marqués. La niña se crió junto a los esclavos de la casa, lo que influyó de manera relevante en su carácter y naturaleza. A su edad, Sierva María sabía hablar una gran cantidad de lenguas y dialectos africanos, que los esclavos le habían enseñado. En cambio, la relación con sus padres era muy diferente. El marqués y su esposa, Bernarda, apenas se hablaban, siendo protagonistas de un cuadro en el que lo se apreciaba eran los restos de un matrimonio consumido por los años y la tristeza. Gran parte de esta situación era culpa de la propia Sierva María, una hija odiada por su propia madre y prácticamente olvidada por su padre.

En medio de esta situación, la criada no les contó en un principio a los padres de la niña el percance sucedido con el perro en el mercado, hasta que un día el marqués observó la herida de la niña y se enteró de lo ocurrido. A partir de ese momento, en la cabeza del marqués comenzaron a aparecer todo tipo de conjeturas sobre la rabia. Preocupado por lo que pudiera suceder, se acercó al hospital, donde conoció que dos hombres más habían sido mordidos por el mismo perro y vio que el estado de estos hombres era lamentable, al borde de la muerte según le indicaron los médicos del hospital.

El marqués salió cabizbajo de aquel lugar, pero en el camino hacia su casa se encontró a un viejo médico amigo suyo, Abrenuncio se llamaba y era conocido por su capacidad para predecir el día de la muerte de los enfermos. Abrenuncio fue a visitar a Sierva María a casa del marqués. Tras comprobar el estado de la niña concluyó que la niña no tenía la rabia pero que todavía podía contraerla.

El marqués se encontró inmerso en un mar de dudas. La noticia de que Sierva María podría contraer la rabia se extendió por toda la ciudad y llegó a oídos del obispado. Además, también fue conocida la precaria condición de vida del marqués y del resto de su familia, una familia que vería como su mujer, Bernarda, abandonaba la casa un día cualquiera, asqueada de que el marqués se preocupará por Sierva María llegando a volverse loca por momentos.

El aspecto de la niña tampoco ayudaba, ya que al nacer se hizo la promesa de que no se cortaría la melena hasta que contrajera matrimonio, por lo que llevaba el pelo recogido en una enorme trenza que llegaba hasta los pies.

Nació un rumor de que la niña estaba loca, endemoniada, y el obispo le pidió al marqués que le visitara. En esa reunión, el obispo consideró que la mejor opción era que la niña fuera destinada al convento de Santa Clara, donde sería cuidada y exorcizada para intentar sacar al demonio de su cuerpo. El marqués, hundido y sin saber qué hacer, decidió llevarla al convento. La vistió de gala y allí la llevó. En l momento de la despedida no sabía que esa sería la última vez que la vería.

La estancia de Sierva María en el convento fue caótica. El primer día que llegó mordió a una niña y dos horas más tarde se había ganado a todo el convento con sus cánticos en lenguas africanas, exóticas para las novicias del convento. Esto no gustó nada a la abadesa que la mandó encarcelar en una celda, casi apartada del mundo. La abadesa sentía odio hacia el obispo por mandar allí a Sierva María, y adjudicó todos los males que comenzaron a ocurrir en el convento a Sierva María, agrandando su leyenda de endemoniada. Estas noticias llegaron a los oídos del obispo, el cual dispuso que su más fiel servidor, Cayetano Delaura, también bibliotecario se ocupara de la niña.

Las primeras visitas de Delaura a la niña fueron difíciles. En la primera fue mordido, pero poco a poco fue cogiendo confianza con ella. Cuando él iba, le llevaba comida de fuera a la niña (algo prohibido) y le enseñaba a leer y escribir, además de innumerables versos. Tal fue el cariño que le cogió que le expresó al obispo la sensación de que la niña no estaba endemoniada. Cayetano Delaura se había enamorado de Sierva María.

Al conocer este hecho, el obispo relega a Cayetano de sus tareas y lo manda a un hospital, a cuidar de los leprosos. Pero la distancia no fue problema y Cayetano volvía a escondidas por las noches a visitar a Sierva María. Ahora el amor de Cayetano era correspondido por la niña que añoraba cada día la llegada de su amado. Pero llegó el día en el que otra compañera que cumplía condena en la celda de al lado a la de Sierva María se escapó. En ese momento, la abadesa cerró cualquier tipo de puerta, ventana o agujero en el muro que hiciera vulnerable el convento, imposibilitando así las visitas nocturnas de Cayetano.

Sierva María, consumida por los exorcismos que le fueron realizados, que provocaron también el corte de su cabello, no entendió la no visita de de Cayetano y cuando la fueron a buscar para continuar con los exorcismo, la encontraron “muerta de amor en la cama con los ojos radiantes y la piel de recién nacida”. Cayetano y Sierva María no se volvieron a ver nunca más, impidiéndose así la consumación de su amor.

El libro tiene un tema central muy importante y que se desarrolla en varios personajes, y es el tema de los amores frustrados, los amores imposibles.

Diego Mariño Román

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