“Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”

 Título: Rebelión en la granja
 Autora: George Orwell
 Año de edición:  1945
 Lugar de edición: Zaragoza
Editorial: Aneto

Rebelión en la granja, novela escrita durante la Segunda Guerra Mundial y publicada en 1945, con la peculiaridad de que desde un principio, George Orwell nos da la opción a leer en dos niveles distintos: como una fábula política o como una alegoría de la corrupción de los ideales socialistas de la Revolución rusa.

Los personajes son animales que trabajan en una granja, cuyas aspiraciones se reducen a comer lo que les den, trabajar lo que les pidan y descansar lo que les dejen. Sin embargo este ambiente no dura demasiado ya que el relato da comienzo con la introducción de una semilla de revolución en ese ambiente conformista con un discurso en el que el más viejo de los cerdos antes de morir, anima a sus compañeros a revelarse. Este personaje que despierta la curiosidad del resto de animales, invitándoles de alguna manera a algo tan simple como puede ser soñar, sería la representación de Lenin en la alegoría, ya que ambos se cuestionan la situación de su país –o su granja-  y serían los ideólogos de ambas revoluciones.

Poco tiempo después el levantamiento se lleva a cabo con éxito, expulsando a los hombres de la granja, que harían alusión a la realeza rusa, e instaurando un sistema en el que –en un principio- todos los animales eran iguales. Se establecen una serie de normas que todos los animales tendrían que cumplir por igual, llamados los siete mandamientos:

1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
2. Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es amigo.
3. Ningún animal usará ropa.
4. Ningún animal dormirá en una cama.
5. Ningún animal beberá alcohol.
6. Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales.

Los cerdos, por ser los animales más listos, encabezan la revolución y este nuevo gobierno que poco a poco irá cayendo en la corrupción modificando los mandamientos a su favor y adaptándolos a nuevas formas de vida cada vez más similares a los hombres, como por ejemplo:

4. Ningún animal dormirá en una cama con sábanas
5. Ningún animal beberá alcohol en exceso
6. Ningún animal matará a otro animal, sin ningún motivo.

Estos animales representarían la clase política, reconociéndose a dos de ellos en concreto como los líderes, alegóricamente hablando de Trotsky y Stalin. Las discrepancias entre ellos se harían cada vez más evidentes hasta que el primer cerdo sería expulsado al exilio por el segundo, y el segundo líder se apropiará más tarde de las medidas ideadas por la alegoría de Trotsky  para administrar la granja, que servirán para llevar a ésta a la prosperidad.

Sin embargo, la evolución de los cerdos a lo largo de la historia prioriza cada vez más a su beneficio propio mediante un proceso de manipulación y restricción de las libertades del resto de animales hasta el punto que sus condiciones de vida cada vez se acerca más a las de la granja cuando estaba gobernada por hombres, con la diferencia de que ahora los hombres son los cerdos.

Los caballos representan al proletariado y las ovejas el campesinado, este último sector analfabeto es clave para mostrar la falta de crítica con el sistema y su baja capacidad de razonamiento para replantearse las reglas del régimen.

La situación llega al límite cuando el último mandamiento “Todos los animales son iguales”, se transforma en “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”. Este añadido supone un reconocimiento de la supremacía de la clase política sobre el resto de animales y en el punto culmen visualizamos un grupo de hombres y de cerdos sentados alrededor de una mesa jugando y bebiendo, no pudiendo diferenciar a los hombres de los cerdos.

La novela se podría interpretar también como una crítica al capitalismo, ya que en un principio la granja se rige por el abastecimiento y rechaza todo lo que tenga que ver con el ser humano, incluido su sistema de mercado, pero las tarde los cerdos venden los productos que consiguen los animales y su beneficio va a parar a estos en lugar de a los propios animales.

En definitiva se trata de una condena a cualquier sociedad totalitaria y a la corrupción; en la que el autor plasma la manera en que el poder puede transformar un ideal en algo completamente contrario, cómo se somete al pueblo en el nombre del pueblo.

María Urrea López

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