“El arte del gesto”

Autor: Flora Davis
Título: La comunicación no verbal
Año de edición: 1992
Editorial: Alianza

La comunicación no verbal es un libro en el que se fusionan los estudios de varios científicos y otros autores sobre este tema. Surge como necesidad de poder descifrar un tipo de comunicación en el que las palabras sobran y en el que una imagen lo dice todo.

La decisión por la que el autor del libro decide escribir sobre el tema es porque una conversación a través del un teléfono, por ejemplo, por carta, o cualquier otro medio que impida la visualización del otro participante de la conversación le crea desconfianza ya que provoca que perdamos información del mensaje que nos quiere o no transmitir.

La comunicación no verbal como ciencia es muy reciente ya que se están llevando a cabo estudios desde hace relativamente poco. La mayoría de los estudios tienden siempre a comparar a los seres humanos con los animales, sobre todo con los primates de los cuales proviene nuestra raza.

A lo largo del libro se tratan los temas de que gestos empleamos, que implican esos gestos y que partes de nuestro cuerpo son las que utilizamos para efectuarlos. Nuestro gestos sirven para diferenciar entre otras cosas el sexo masculino del femenino, después de nuestro nacimiento vamos adaptando una serie de gestos que muchos expertos en cinesis dicen que adoptamos debido a que si somos hombre o mujer nos tratan de diferente manera, y no debido a nuestras diferencias fisiológicas como otras opiniones apuntan. Las interacciones entre los dos sexos muchas veces llevan al galanteo, muchas de ella de manera inconsciente, la manera de mirar, de sonreír o la postura que adoptamos influye en esta práctica, en la que también influye la manera en la cual decidimos vestirnos o peinarnos e incluso cambiar nuestro olor corporal. En esta parte del libro que trata el galanteo hay una opinión que desde mi punto de vista se queda obsoleta, ya que viene diciendo que una persona sexy se disfraza para ocultar que no tiene interior y personalmente no lo veo así, ya que la comunicación no verbal no creo que deba substituir a la verbal sino que se complementan, un poco la idea principal que expone la autora al comienzo de la obra.

Dejando un poco de lado la cuestión del galanteo, la obra continua hablando de que toda la humanidad tiene en común muchos gestos pero dependiendo de la zona en la que vivan, o de las personas con las que vivan van a adoptar variedades distintas. El saludo por ejemplo es algo que todos tenemos e común, incluso con los primates, pero la forma de saludar por ejemplo, de un europeo no es la misma que la de un esquimal.

Necesitamos unas herramientas, por así llamarlo para desempeñar nuestros gestos comunicativos, según el libro para ello utilizamos el rostro, la mirada, las manos, la distancia de interacción, el ritmo, el olfato y el tacto.

El rostro es importante ya que nos permite realizar una enorme variedad de gestos que podemos combinar con otros, a partir de él muchas veces incluso podemos determinar si una persona miente o no, como en el caso del estudio que se llevo a cabo con las enfermeras que tenían que decir que habían visto una película hermosa cuando en realidad habían visto una con imágenes bastante desagradables. El autor define el rostro y la mirada en dos capítulos distintos ya que este último es bastante complejo. La mirada juega un papel muy importante en nuestra sociedad y distingue a unas culturas de otras ya que dependiendo de aquella a la que pertenezcas la mirada va a intervenir mucho en una conversación en cuanto a turnos de habla se refiere por ejemplo e incluso va a determinar el interés que tiene una persona acerca de un tema. La mirada, independientemente de una conversación, determina la cultura perteneciente de una persona también de manera de que cuando alguien va por la calle no se fijan mucho en el o si lo hacen, en la cultura árabe por ejemplo la mirada juega un papel muy importante, observan con mucho detenimiento a la gente, algo que puede resultar incomodo para otra persona.

Las manos son importantes ya que nuestra información va complementada de movimientos aunque estos no sean definitorios para la información que damos. Se me ocurre un ejemplo muy claro, por ejemplo, un político en un discurso hace un uso de las manos bastante claro, pero que a veces le sirve para contrastar algunas cosas de otras cuando orienta sus manos de derecha a izquierda. La utilización de las manos es a veces arriesgada ya que tenemos que cuidar el espacio de cada uno, la distancia que se utiliza para hablar entre dos personas también nos hace diferentes, en el libro hace alusión a que un estadounidense por ejemplo no habla muy próximo con respecto por ejemplo de a como lo hace un árabe.

Las manos también intervienen en el ritmo de una conversación, la persona que habla tiende a tener un ritmo determinado que indirectamente provoca que aquella persona a la que se dirija le siga con las manos, o incluso con los pies.

Sin embargo, el olfato y el tacto es algo que no tenemos tan desarrollado ya que hemos desarrollado la comunicaciónverbal y para ello descuidamos esos sentidos, que por ejemplo los animales si tienen más desarrollados a falta de un lenguaje verbal.

En cuanto al olfato el olor personal de una persona indica muchas cosas pero tendemos a alterarlo con productos químicos como cremas o colonias, para lo que el olfato no sería muy servible. El tacto tampoco lo tenemos muy desarrollado debido a que se tiende a relacionarlo con algo sexual o mal visto y estas concepciones no han ido desapareciendo con el paso del tiempo. Este sentido es algo que perdemos quizá al nacer, ya que nos separamos de nuestras madres y no mantenemos un contacto físico como el que obviamente teníamos al estar en el útero .

Por último, el autor del libro trata el tema del comportamiento en público que basa en los estudios de Goffman, con cuestiones tan básicas como que la comunicación no verbal nos impide por ejemplo chocar con alguien por la calle o incluso prevenir alguna actitud que vaya a tomar un viandante.

Flora Davis concluye la obra hablando basándose en un futuro quizá no muy lejano, e intuyendo que la comunicación no verbal sea un objetivo a estudio fundamental, pero esto genera un peligro y es que puede producir que muchas personas que conozcan realmente la comunicación no verbal muy detalladamente sean capaces de engañarnos ya que su rostro por ejemplo no sería fiable si a partir de ese conocimiento de la comunicación no verbal pudiese manipularlo.

Cristina Panero Louzán

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