El caos del superpensamiento. La ética enloquecida

TITULO: Asesinatos S.L. (terminada por Robert L. Fish a partir de las notas de Jack London)

AUTOR: Jack London

EDITORIAL: Alianza Editorial

LUGAR Y AÑO DE EDICIÓN: Madrid, 2003.

¿Qué ocurriría si todo lo que has defendido durante años cómo ético y moralmente aceptable no lo es? ¿Si alguien logra demostrarte con los mismos argumentos que tú consideras válidos, la gravedad de tus actos?

Iván Dragomiloff, fundador de la agencia Asesinatos S.L., asume el papel de salvador de la sociedad, “su agencia era el corcel que montaba y en virtud del cual juzgaba y castigaba, el instrumento que le servía para pastorear a la sociedad haciéndola avanzar en la dirección que él le mostraba”. Cada ejecución llevada a cabo estaba justificada moralmente. Podríamos denominar al señor Dragomiloff un monstruo de la ética.

Todo cambia cuando Winter Hall, un lúcido socialista millonario, obsesionado con poner fin a esta sociedad pseudoanarquista, logra convencerle de la utilidad social de su propia muerte. Es entonces cuando Dragomiloff ordena su propia ejecución, puesto que no puede desobedecer las rígidas normas morales sobre las que descansa su organización.

“Como jefe de Asesinatos, Sociedad Limitada. Acepté un encargo y ese encargo ha de cumplirse. La agencia no ha fracasado jamás y tampoco fracasará ahora. Eso significaría negar todo lo que siempre he defendido.”

Así, el creador decide poner a prueba su máquina, lo más perfecta que la mente humana permitió elaborar. De este modo, únicamente se podría terminar con ella si se elimina al creador.

“La agencia era mi vida y cuando ella desaparezca, desaparecerá también Iván Dragomiloff”

Ante esta tesitura, el fundador debe decidir entre conservar su vida o el triunfo de la agencia, a la cual dedicó más de veinte años de su vida.

Esta es, sin duda, la historia de un cazador cazado.

Jack London demuestra en esta obra su habilidad como agitador político y socialista confeso. No es una novela sin más, sino que ahonda en algunos de los temas más recurrentes en su literatura: la lucha por unas convicciones llevadas hasta las últimas consecuencias, la consecución de una sociedad justa, la lucha por la supervivencia basada en el coraje, fuerza de voluntad y determinación de los personajes, asimismo cabe destacar la gran carga filosófica y reflexiva que desprende la historia. En este fragmento de la novela observamos los ideales defendidos por London.

“El mundo debe llegar a reconocer que es responsable de la justicia colectivamente, que ésta no puede seguir siendo la meta de un puñado de hombres selectos y seleccionados por ellos mismos […] la salvación debe provenir de una moralidad mayor que la que ni siquiera nosotros podemos ofrecer. La salvación debe provenir de la creciente fibra moral del mundo en su totalidad. Pero, queda una duda, una pregunta: ¿Qué ocurrirá si esa fibra moral no llega a producirse? Entonces, en algún tiempo aún lejano, quizá renazca Asesinatos, Sociedad Limitada. Porque de todos los crímenes que es posible atribuirnos, puedo decir lo siguiente: no ha habido una sola víctima cuya muerte no haya beneficiado a la humanidad.”

Antía García González

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