“La generación del 92 también sabe escribir”

Autor: Daniel Cassany
Título: Describir el escribir, cómo se aprende a escribir
Lugar y año de edición: Barcelona, 2005
Editorial: Praidós Ibérica SL

Permanentemente me ronda por la cabeza una idea: ¿la generación del 92 sabe escribir? ¿Y las anteriores? ¿Y las posteriores?

El libro de Cassany explica con todo lujo de detalles diferentes aspectos técnicos e instructivos sobre el arte de la escritura. Si, el arte. Al fin y al cabo, la correcta escritura la podemos comparar con la buena música o una gran obra de arte. Que nadie se olvide de que la lectura sigue siendo un hobby  dentro de la cultura española, como escuchar una buena pieza musical.

Volviendo al tema del artículo, tras la lectura del libro y la exposición de las diversas teorías como la de adquisición del código escrito o las teorías sobre el proceso de composición, me queda claro que la generación olímpica sabe escribir. Eso si, mostrando los síntomas de la evolución temporal del lenguaje y de las plataformas. En la sociedad existe el estereotipo de que cuanto más joven peor se escribe, pero esto no es cierto en la mayoría de los casos. El lenguaje de antaño va quedando relegado con el relevo generacional y con esto llega una nueva ilustración. Expresiones que antes parecían banales se han convertido en cotidianas y traspasado las fronteras de lo oral hasta lo escrito. Un claro ejemplo es el uso de “guay” o “mola”, términos anteriormente utilizados en un contexto juvenil que a día de hoy se han extendido a todas las edades.

La generación del 92 sabe escribir, al igual que las posteriores, pero no lo hace con los criterios aplicados anteriormente. Su proceso de adquisición y aprendizaje de los términos ha sido distinto al que tuvieron sus padres, por lo que no podrán en ningún momento escribir del mismo modo. Esto no significa que no sepan escribir tal y como se cree. Sin embargo no todos los casos son iguales. La generación “ni-ni” irrumpe en escena durante estos años. Dentro de los integrantes de este grupo está claro que los patrones de escritura son distintos, pero ello no significa a mi parecer que no sepan escribir, sino que no es igual a lo que entendemos como común o bien.

Por otro lado, dentro del modo de escritura interviene también la evolución tecnológica. La diferencia entre escribir una historia con medios tradicionales y hacerlo con un ordenador orientado hacia la web 2.0 es considerable. Los criterios cambian, y con ello el lenguaje a utilizar. El uso masivo de redes sociales como tuenti, facebook, twitter, linkedIn  y compañía ayuda, y mucho, hacia un uso de la lengua escrita como si fuera empleado en el contexto oral. Estas plataformas son usadas como sustitutivo del teléfono o a veces incluso del contacto personal oral, por lo que asimilan las características de este tipo de lenguaje.

En conclusión: ¿la generación del 92 sabe escribir? Si. Pero con los criterios propios de su época cronológica. No quiere decir que ni bien ni mal, sino tal y como le enseñaron. O como pudo aprender.

Óscar Martínez Montero

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