La sociedad de la información produce desinformación

Título: Rumorología. Cómo se difunden las falsedades, por qué nos las creemos y qué se puede hacer contra ellas.
Autor: Cass R. Sunstein. Prólogo de Irene Lozano.
Año de edición: 2010
Lugar de edición: Barcelona
Editorial: Debate

Se trata de un ensayo en el que se explica los mecanismos que alimentan los rumores para intentar encontrar un equilibrio entre la necesidad de protegernos de ellos y la libertad de prensa, información etc.

Cass R. Sunstein nos va relatando paso a paso cuales son las consecuencias de los rumores, quienes los crean y difunden y por qué lo hacen y a quien afectan y por lo tanto quien se los cree y quien no, en una serie de cortos capítulos.

Los rumores se difunden a causa de las cascadas de información y de la polarización de grupos. Las cascadas de información se producen una vez que una cierta cantidad de gente parece que se cree un rumor puesto que el resto también se lo creerán a no ser que tengan razones para creer que es falso. La polarización de grupos es la deliberación entre personas con pensamientos afines que hacen que se afiancen tales pensamientos. Para corregir las percepciones equivocadas, deberían darse los pasos necesarios para ofrecer a la gente una información objetiva y reemplazar las falsedades por la verdad. Debemos diferenciar entre aquellos rumores que son de terror, por lo tanto los guía el miedo y aquellos rumores que los guía la esperanza denominados rumores de deseo.

Los rumores existen desde siempre, pero en los días que corren con internet y las redes sociales es mucho más fácil que se propaguen. Así es, que podemos pensar que también es fácil hacerlos no verídicos, ya que con la misma facilidad que se difunden podremos difundir que no es cierto. Pero como todos sabemos, una vez que un rumor se difunde es muy difícil hacer que aquellos que se lo creyeron dejen de hacerlo. Esto hace distinción entre los que se lo creen por no ser afines a la persona sobre quien se rumorea o por el contrario, los que no se lo creen porque confían plenamente en que el tema está tratado de manera incorrecta.

La corrección de una impresión falsa puede ser inútil. Por ejemplo, se difunde un rumor falso sobre un político: quienes están a favor de esta persona no se lo creerán; sin embargo, los que no le apoyan sí se lo creerán. Ahora supongamos que un informador desmiente tal rumor. Los que en un principio no se lo creyeron estarán satisfechos con tal corrección, mientras que quienes sí se lo creyeron no cambiarán de parecer y lo que es más, estarán más convencidos de que el rumor era cierto. Esta postura cambia cuando quien desmiente el rumor es alguien afín a los ideales de la persona que sí se había creído el rumor, puesto que al ver que no todos los de su bando se creen el rumor, comienza a pensar que quizá su postura no sea la correcta.

Que unos sí le den credibilidad a un rumor y otros no, es cuestión de diversos factores como por ejemplo afinidad con el tema tratado, que confirme algún pensamiento que ya teníamos o que el grupo en el que te encuentres le de credibilidad o no. Por desgracia, a los seres humanos siempre nos afectó mucho para tomar alguna decisión, la opinión de quienes nos acompañan.

Hoy en día, con el uso de internet es muy difícil mantener la vida privada en secreto y por lo tanto es muy fácil que las intimidades de cada uno se sepan e incluso se rumoree acerca de ellas de manera tanto correcta como errónea. Además, la información publicada tanto en blogs como en redes sociales como facebook o twitter pueden ser malinterpretadas por terceras personas y esto es lo que conlleva al comienzo de la difusión de un rumor falso.

En conclusión, el éxito o el fracaso de los rumores depende en gran medida de las convicciones previas de la gente. Si un rumor refuerza nuestros pensamientos previos es más probable que le demos credibilidad puesto que coincide con lo que nosotros creíamos y es una razón para creer que es verdad. Aunque muchas veces cuando nos encontramos en un grupo, partimos de opiniones distintas, acabamos por creer lo que la mayoría opinaba.

Debemos tener en cuenta que los rumores se difunden de boca en boca, sin que nadie de los que transmite la información lo haya contrastado y cuanta más gente acepta el rumor, más complicado es no darle credibilidad aun cuando es falso. Otro factor explicado con anterioridad, es el uso de internet para desmentir rumores con la misma facilidad con la que se propagan, pero no debemos olvidar que somos más propensos a aceptar una información de primeras y rechazamos cambiar de opinión una vez que hemos aceptado tal información, por lo que la corrección de información es en muchos casos, inútil.

Leticia Río Dovao

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