Ébano

Autor: Ryszard Kapuscinski

Título: Ébano

Lugar de edición: Barcelona

Año de edición: 2000

Editorial: Anagrama

Kapuscinski relata en “Ébano” algunas de las aventuras de sus viajes a África. La primera vez que el reportero polaco pisó el continente africano fue en 1957 y a partir de ese momento durante cuatro décadas realizó innumerables de viajes. Jamás se quiso codear con altos cargos ni seguir las rutas oficiales, prefirió vivir el día a día y el contacto con la gente llana. De este modo, Kapuscinski se enriqueció notablemente de la sabiduría popular y conoció de primera mano la vida, la historia y las inquietudes del desconocido continente africano.

“(…) Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos “África”. En realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe”.

El principal protagonista de su propio libro es el periodista polaco. A través de sus experiencias, vivencias, conversaciones y narraciones nos traslada al África más profunda. Él es el hilo conductor de la obra, ya que está presente en cada uno de los capítulos, si bien siempre está rodeado de lugareños que dotan de un sentido único al ejemplar.

El reportero nos adentra a África gracias a sus exhaustivas descripciones. Las aportaciones hacen que nos imaginemos cada uno de los pequeños detalles, olores, colores, sensaciones y percepciones. Por citar un ejemplo, narra cómo es el olor del trópico, la luminosidad africana, o la propia gente. “Gentes de aquí, del lugar. ¡Cómo encajan en ese paisaje, en esa luz, en ese olor!”, describe el periodista.

Todas las historias pretenden llegar más allá, buscan ser el punto de inflexión gracias al cual el mundo desarrollado recapacite. Así, Kapuscinski narra majestuosamente de qué modo sobrevivió a un ataque de malaria cerebral, y lo afortunado que fue al poder ser asistido en un hospital durante dos semanas.

Cada una de sus anecdóticas historias está teñida con un trasfondo cargado de lecciones morales. En África, el individualismo es sinónimo de desgracia, por lo que la colectividad reina en cada situación. De este modo, para sobrevivir lo más importante es compartir con los demás. “Un día me vi rodeado por un nutrido grupo de niños. Sólo llevaba un caramelo, y lo puse sobre la palma de la mano. Los niños, inmóviles lo miraban como pasmados. Finalmente, la niña de más edad cogió el caramelo, lo desmenuzó a fuerza de cautelosos mordiscos y, equitativamente, lo repartió entre todos”. Esto es África: la solidaridad, la empatía, el compromiso, la fuerza de sus habitantes.

Por citar otro ejemplo, el periodista cuenta cómo en 1967 tuvo un piso alquilado en Lagos. Cada vez que volvía de realizar un viaje le desbalijaban el apartamento. Un blanco llamaba demasiado la atención en una zona solo de negros. Un día, un hombre le hizo una visita y le aseguró que el robo era una forma de nivelar desigualdades, por lo que esos hurtos eran un gesto de amistad por parte de los ladrones. “De esta manera me daban a entender que les resultaba útil y que me aceptaban. Por consiguiente podía sentirme seguro”, asegura Kapuscinski. Sin duda, la respuesta del periodista hace reflexionar sobre el modo de ver y plantearse la propiedad privada y las diferencias con los países en desarrollo.

Periodista vocacional y reportero incansable, Kapuscinski siempre partidario de la plena libertad de expresión e información. El reportero también se implica dentro de los movimientos armados en gran cantidad de países, siempre para cubrir la información de primera mano. Numerosas son las emboscadas en las que, desafortunadamente, se ve envuelto en sus continuos desplazamientos con guerrilleros. Por ejemplo, tuvo que sortear a la muerte al cruzar en avioneta hasta Zaníbar en el preciso momento en el que acabó la tiranía del sultán de la isla. Sin olvidar la multitud de conflictos bélicos que cubrió como periodista en el continente africano. Durante la segunda mitad del siglo XX, la mayoría de los países vivieron el proceso de “africanización”, gracias al cual se liberaron del origen colonial.

Muchos son los países que se citan en el libro: Uganda, Zaníbar, Ghana, Tanzania, Nigeria, Ruanda, Mauritania, Etiopía, Sudán… Muchas son las anécdotas y las narraciones que forman parte de esta obra.

Sin lugar a dudas, este volumen es todo un acercamiento a la cotidianeidad, pensamiento e historia africanas; es, a mi modesto juicio, un gran referente periodístico de excelente estructura y composición.

 

Andrea García Mansilla

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