«Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodíaco».

Título: Memoria de mis putas tristes

Autor: Gabriel García Márquez

Lugar de edición: Barcelona

Año de edición: 2004

Editorial: Mondadori

 

 

 

Memoria de mis putas tristes es la última novela publicada del premio Nobel colombiano, Gabriel García Márquez.

El autor colombiano dejó los estudios de derecho que había comenzado para centrarse de pleno en el periodismo. Así comenzó a trabajar como columnista y reportero en el periódico El Heraldo. Es en esta época cuando adquiere fama tras su reportaje Relato de un naufrago en 1955. En este mismo año publicó su primera novela La hojarasca, siendo este el primer antecedente de la que se considera su gran obra, Cien años de soledad (1967). En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura «por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente»[1]. El realismo mágico es el género principal de la obra de Márquez, siendo Cien años de soledad una de las más representativas de este género literario.

Memoria de mis putas tristes se sale de esta pauta del realismo mágico. Sin embargo, sí que encontramos otros temas frecuentes en su obra como la soledad, representada en este caso en el protagonista de la obra, un nonagenario periodista retirado e introvertido que disfruta de su vida retraída. Otro tema a destacar de esta obra es el paso del tiempo y la nostalgia que llega con la vejez, reflejado en cómo este anciano periodista nos relata su vida desde la infancia hasta sus 90 cumpleaños.

Finalmente se revela ante nosotros una curiosa y peculiar historia de amor cuando este anciano, tras regalarse por su cumpleaños “una noche de amor loco con una adolescente virgen”, se sorprende a si mismo enamorado de una dulce joven de 14 años. Tras este descubrimiento el protagonista adquiere una nueva visión de la existencia, superada ya su opinión escéptica del amor.

García Márquez muestra un fuerte culturalismo haciendo continuas referencias literarias y musicales a lo largo de la novela, reflejado en los refinados gustos del protagonista. Del mismo modo el propio libro se trata de un homenaje del autor a la obra del escritor japonés Yasunari Kawabata, La casa de las bellas durmientes (1961). Guardando las distancias, el Nobel colombiano se basa en la novela japonesa, en la que los ancianos pagan simplemente por ver a jóvenes mientras duermen, para escribir su obra.

Después de leer la última novela de Márquez podemos decir que, sin estar a la altura de sus grandes obras, nos relata de forma muy cautivadora y emotiva una historia sobre la vejez y el amor.

María José Gutiérrez Ramos


[1] «The Nobel Prize in Literature 1982». Fundación Nobel.

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