Billy Wilder un maestro humilde

 

Título: Conversaciones con Billy Wilder
Autor: Cameron Crowe
Lugar de edición: Madrid
Año de edición: 2002
Editorial: Alianza

 
Cuando el director de cine Fernando Trueba ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera por Belle Epoque dijo lo siguiente:
“Me gustaría creer en Dios para poder agradecerle este premio, pero sólo creo en Billy Wilder. Gracias Sr. Wilder”
Más tarde el galardonado recibió una llamada telefónica del mismísimo Dios. Menuda impresión debió de llevarse Trueba al descolgar y escuchar la característica voz de Wilder
“Fernando, soy Dios”
A mediados de los noventa el director Cameron Crowe se reunió con Billy Wilder para proponerle un papel en Jerry Maguire, Wilder declinó la oferta. Incluso cuando Crowe le visitó con Tom Cruise se negó a participar en la película. Unos años más tarde Crowe, que se curtió como periodista para Rolling Stone, visitó de nuevo al nonagenario genio del cine. Se reunieron varias veces más y durante esas sesiones, el periodista entrevistó exhaustivamente al director. Conversaciones con Billy Wilder recoge el resultado de esas largas charlas. Se trata de una obra imprescincible para conocer su extensa y variada trayectoria. Además podemos acceder a los pensamientos, opiniones y recuerdos de una leyenda viva. Billy Wilder falleció pocos años después, en 2002, así pues, el libro recoge los últimos testimonios del galardonado director de cine.
Desde la primera entrevista Wilder deja claro que no tiene sentido el interés de Crowe por él. Es más, admite que no le gustan los libros sobre su persona, y no ve con buenos ojos, la idea de convertir sus charlas con el joven director y avezado periodista en un libro. Al entrevistador le costó mucho ganarse la confianza de Wilder, pero gracias a su perseverancia, a la ayuda de algunos conocidos comunes y a su pasión por el cine, consiguió conocer al hombre detrás del mito. Es evidente que la relación entre ambos, que empieza siendo fría y distante, evoluciona mucho y termina por parecerse a la de un profesor que guía a un apreciado discípulo. Poco a poco, pregunta a pregunta, Wilder deja fluír toda su pasión por el séptimo arte. Su prodigiosa memoria detalla como fueron los rodajes de sus películas, las colaboraciones con sus guionistas habituales y su amistad con algunos miembros de la industria.
El libro de Crowe es un interesante repaso por una de las filmografías más extensas, brillantes y geniales del cine. Wilder dirigió unas treinta películas y participó en casi setenta como guionista. Es más, él siempre se consideró a si mismo un guionista, la dirección fue algo que surgió en un momento dado, pero su verdadera pasión era escribir. Habla largo y tendido sobre el proceso creativo y la envidia le corroe cuando habla sobre el teatro, un medio donde se pueden hacer pases y giras de prueba para ver si una obra funciona o no; algo que en el cine no es posible.
Cameron Crowe, nacido en California en 1957, trabajó como periodista, también escribió guiones y finalmente se situó detrás de las cámaras para realizar películas como Jerry Maguire o Almost Famous. Aunque la carrera de Crowe palidece al lado del gran maestro, se nota que tiene un gran conocimiento sobre el séptimo arte y la obra de Wilder.
El mítico director de “Sabrina” opina sobre sus películas, sus colaboradores, los actores y actrices con los que trabajó, con los que le hubiese gustado trabajar. Wilder no guarda rencor hacia nadie pero no tiene reparos a la hora de hablar sobre lo tacaño que era Cary Grant, la impuntualidad de Marilyn Monroe o su relación con Jack Lemmon. Explica su pasión por contar historias, buenas historias. Wilder es un perfeccionista, un hombre muy crítico con su obra y a casi todas sus películas les encuentra defectos. Su máxima ambición era contar bien las cosas, llegar a la gente sencilla y hacerles entender lo que quería explicar.
En el libro recuerda a grandes estrellas del cine como Gloria Swanson, Marilyn Monroe, James Cagney, Charles Laughton, William Holden, Jack Lemmon… y cuando recuerda a toda esa gente, por no hablar de otros directores, guionistas, colaboradores varios, suele terminar con la frase “Todos están muertos”. No es fácil llegar a esa edad con muchos amigos.
Wilder cultivó casi todos los géneros, sin dudas, sin miedo. Si tenía una buena historia sabía que podía hacer una buena película. Su máxima era “¿Cómo lo haría Lubitsch?”. Sunset Boulevard, Sabrina, The seven year itch, Witness for the prosecution, Some like it hot , The apartment y One two three. Su época dorada. Tras eso la carrera de Wilder entró en un bache del que no logró salir
“….no pude, lo intenté, pero no lo conseguí. Fue una caída tremenda, porque me sentí un poco confuso”
El libro está lleno de imágenes de archivo de los rodajes en los que participó Wilder, un material realmente maravilloso. Resulta delicioso para el cinéfilo saber de donde vino la famosa frase final de Some like it hot o porque Jack Lemmon escurría los spaghetti con una raqueta de tenis en The Apartment. Una obra imprescindible.

Rebeca Sánchez

 

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