“Deja de pensar en la vida y resuélvete a vivirla”

Título: El zahir.

Autor: Paulo Coelho

Editorial: Planeta

Año de edición: 2005

Lugar de edición: España

En Buenos Aires el zahir es una moneda común de veinte centavos […] En Guzerat, a fines del siglo XVIII, un tigre fue Zahir; en Java, un ciego de la mezquita de Surakarta, a quien lapidaron los fieles; en Persia, un astrolabio que Nadir Shah hizo arrojar al fondo del mar; en las prisiones de Mahdí, hacia 1892, una pequeña brújula que Rudolf Carl von Slatin tocó envuelta en un jirón de turbante; en la aljarra de Córdoba, según Zotenberg, una veta en el mármol de uno de los mil doscientos pilares; en la judería de Tetuán, el fondo de un pozo.

Hoy es el trece de noviembre; el día siete de junio, a la madrugada, llegó a mis manos el zahir; no soy el que era entonces pero aún me es dado recordar; y acaso referir, lo ocurrido. Aún, siquiera parcialmente, soy Borges.

                                                                         El Zahir, Jorge Luis Borges

Se denomina zahir aquel concepto o idea que, partiendo de lo irrelevante, se vuelve obsesivo, vital y significativo en nuestra existencia. Con esta novela, Paulo Coelho (Río de Janeiro, 1946) nos acerca a dicha noción de la mano de un escritor no identificado, hombre de éxito, de notable reputación profesional e ignorante de sus verdaderas prioridades.

Esther, corresponsal de guerra, es su esposa y le quiere; pero, infravalorada por su marido, decide marcharse de su lado. Solo y tras ver la muerte muy cercana, el escritor experimenta un vuelco en su vida. Su existencia, su pasado, su presente y su futuro son ella, son Esther. Ella se había encargado, a lo largo de su matrimonio, de crear un hombre de éxito, de notable reputación profesional, seguro de sí mismo, invencible; de crear al escritor. También se había encargado de hacerlo muy disimuladamente; hasta tal punto, que ni él se había dado cuenta. No se había percatado de que todo se lo debía a ella; a su sonrisa y a la luz que irradiaba. Ella había hecho de él lo que es a día de hoy.

Toda su vida pendía de un hilo sin Esther. Ahora que se había ido, se había dado cuenta de que ella era lo más importante, de que necesitaba encontrarle, de que su vida carecía de sentido sin su presencia. Con la ayuda de Mikhail, cómplice de Esther, el escritor retoma las riendas de su vida, retoma sus ganas de vivir. Inicia una intensa búsqueda de su felicidad, únicamente posible con ella a su lado. Convierte a Esther en su zahir.

Esa es la verdadera esencia del relato: la búsqueda de la felicidad. Esa que muchos olvidamos o dejamos atrás. La búsqueda de nuestra propia vida, de nuestros propios ideales, de nuestras propias preferencias.

Todo ser humano posee una jerarquía de prioridades en su vida. Crea una pirámide de preferencias, como la de Maslow. En la cumbre, situamos aquella indispensable, necesaria, sin la cual el resto carece de importancia, nosotros mismos carecemos de importancia. En la cumbre situamos nuestro zahir. Una moneda de 20 centavos, una brújula, una persona; ese objetivo vital que aporta sentido a nuestro día a día, algo que una vez tocado o visto, jamás se olvida, y va ocupando nuestro pensamiento hasta llevarnos a la locura.

En muchos casos, desconocemos la existencia de dicha necesidad, aparece camuflada, desvaída o borrosa. Solo nos percatamos de lo imprescindible de su presencia cuando corre peligro, cuando desaparece, como Esther.

Paulo Coelho, con esta obra quizás de carácter existencialista, nos plantea otro concepto relacionado: la libertad. “¿Qué es la libertad?”; esa es la pregunta retórica que atormenta al protagonista del relato tras el abandono de su esposa.

La libertad es la capacidad de escoger, de elegir en función de lo que consideremos mejor o más adecuado. Para muchos, la libertad no es otra cosa que hacer lo que uno quiere en el momento y de la forma que uno quiere. La libertad consiste en actuar para ser feliz.

La felicidad y la libertad se complementan de tal modo, que un concepto no es posible sin el otro. Existe un paralelismo, una reciprocidad necesaria entre ambas realidades.

Esther, desencantada de una vida sin ilusión, se encamina en una intensa búsqueda de su propia felicidad. Decide utilizar su libertad para encontrarse a sí misma y alejarse de aquello que no le satisface; es por eso por lo que se refugia en una aldea de Kazakhstan.

Cuando el escritor, al fin, encuentra a su esposa, comprende que, al igual que él ha luchado por devolver la ilusión y la felicidad a su vida, Esther debe continuar en su viaje; comprende, al fin, que toda persona posee el derecho de perseguir a su zahir, de encontrarlo y de intentar retenerlo con todas sus fuerzas; pero que jamás se debe imponer. Que la libertad es una necesidad instintiva del ser humano y que el verdadero objeto de nuestra existencia es la vida y no solo la supervivencia: cuando no tuve nada que perder, lo recibí todo. Cuando dejé de ser quien era, me encontré a mí mismo. Cuando conocí la humillación y aún así seguí caminando, entendí que era libre de escoger mi destino.

Andrea Bouza Veiga

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