El cáncer de Occidente

Título: Oriana Fallaci se entrevista a sí misma

Autor/a: Oriana Fallaci

Lugar de edición: Madrid

Año de edición: 2005

Editorial: La Esfera de los Libros

 

 

¿El mundo está en llamas, Occidente hace aguas por todas partes, el terrorismo islámico no deja de cortarnos la cabeza, y tú pierdes el tiempo con matrimonios-gay y adopciones-gay?

 

Éstas son las palabras que dedica Oriana Fallaci a Zapatero. Una Oriana Fallaci enferma, sin pelos en la lengua, sin miedo y sin nada que perder. Y, es que, el cáncer se ha convertido en un compañero inseparable. Atrás queda la historia de amor con el fallecido Alekos. Ahora es el turno de El Otro. Sin embargo, es otro cáncer el que más le preocupa: el cáncer que asola Occidente. El Otro avanza invisible, imparable. Los musulmanes son, en su opinión, los culpables de esta grave enfermedad que oprime nuestro mundo.

Firme defensora de la psicología para entender a determinados personajes de nuestra historia, debemos utilizar la misma técnica en su persona. Dos hechos marcan su vida:

1. La primera vez que vio a Hitler.

La tía Febe me había llevado al centro a tomar helado. En medio del sol cegador se perfiló un coche negro con dos inviduos. Uno era Mussolini. El otro era un hombre con extraños bigotes negros. De vuelta a casa grité toda contenta: “¡Mamá! ¡He visto a Hitler! ¡Y parece muy amable! Pero mi madre me fulminó con la mirada: “Cretina, idiota”.

2. La primera vez que intercambió miradas con Bin Laden:

Nunca quisimos admitir que sí: que era él. ¿Por qué? Porque habíamos visto al Diablo. Habíamos visto a Satanás, al Monstruo con siete cabezas y diez cuernos del que habla el evangelista Juan. Y nos había dado miedo. Mucho miedo.

Nacida en Florencia, Italia, el 29 de junio de 1929. El Otro acaba con su vida en su ciudad natal, a la que vuelve para morir, el 15 de septiembre de 2006. Durante toda su vida se muestra valiente. De la misma forma afronta el cáncer. Abandona el tratamiento, la quimioterapia, después de los atentados del 11S. Su profesión de periodista puede más que su vida. De la misma forma, se enfrasca en la promoción de La Rabia y el Orgullo. Elige ignorar lo que ocurre en su interior. Es ya demasiado tarde. Pero la vida de su hijo, la vida de ese libro que palpita en su interior, es mucho más importante. En más de una ocasión, la propia Oriana ha reconocido que, si muriera escribiendo la última página de un libro, sería feliz. No tiene miedo a la muerte. La conoce demasiado bien: desde niña, cuando saltaba sobre los cuerpos de los muertos en la Segunda Guerra Mundial. Es su confidente, su compañera. Ha entablado con ella una extraña familiaridad. Ama la vida y, a su manera, entiende que sin el despilfarro de la muerte no existiría la vida.

Oriana Fallaci se entrevista a sí misma, originalmente titulado Oriana Fallaci entrevista a Oriana Fallaci, es el testimonio de una mujer desmoralizada ante lo que le rodea. Una mujer que, a pesar de su enfermedad, aún tiene fuerzas para luchar por sus ideales. Un testimonio en forma de entrevista. Quizás, y sólo quizás, la italiana se sentía demasiado cansada para escribir el que fue el último libro. Adopta magistralmente el papel de entrevistadora y el papel de entrevistada. Se posiciona, se emociona, se enfada. Eso a lo que algunos llaman bipolaridad. Fallaci juega con la mente, con la inteligencia y con los ideales de todos sus lectores. Su misión: hacerlos despertar.

Con una visión pesimista sobre Europa, no entiende cómo unas naciones pueden abandonar sus propios principios para, posteriormente, unirse a una Super-patria, una Super-nación. Ningún país puede abolir su propio pasado y sus propias lenguas. ¿Por qué motivo está ocurriendo esto? Tarde o temprano todo se hundirá. Y no solamente por este motivo, sino por los musulmanes, otro de los temas centrales de la autoentrevista. Esos musulmanes que vienen a países de Occidente, donde, en la totalidad de los casos, las leyes son contrarias a El Corán. “Venid, venid, os damos la ciudadanía” son las palabras de Occidente. ¿Y respecto al Islam Moderado? ¿Qué es exactamente?

¿Para ser un musulmán moderado basta con no manejar explosivos, no matar, basta con no suicidarse? ¿Es moderado o no un musulmán que no tiene vínculos con el terrorismo pero tiene dos o tres mujeres y las esclaviza, las humilla? ¿Es moderada o no una musulmana que no tiene vínculos con el terrorismo pero se niega a aceptar nuestro sistema de vida?

Terrorismo, homosexualidad, política… Varios son los temas principales de esta entrevista. La mujer que odia las preguntas. La mujer que odia a los periodistas. Oriana Fallaci no deja indiferente a nadie.

Noemí Valderrama Vázquez

Advertisements

Deixar un comentario

Arquivado en Uncategorized

Deixar unha resposta

Please log in using one of these methods to post your comment:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s