Los héroes derrotados de la noche occidental

Autor: Jack Kerouac

Título: En el camino

Lugar de edición: Barcelona

Año de edición: 2011

Editorial: Anagrama

¿Qué se siente cuando uno se aleja de la gente y ésta retrocede en el llano hasta que se convierte en motitas que se desvanecen? Es que el mundo que nos rodea es demasiado grande, y es el adiós. Pero nos lanzamos hacia delante en busca de la próxima aventura disparatada bajo los cielos.”

Esta cita resume las casi cuatrocientas páginas de En el camino, escrita por el gran representante de la generación Beat, Jack Kerouac. En ella se narran los viajes de este a oeste de Estados Unidos e incluso hasta Ciudad de México de Sal Paradise (personaje que representa al propio Kerouac) y su inseparable amigo, mentor y héroe el singular Dean Moriarty (Neal Cassady en la vida real).

La novela comienza cuando una carta de Dean, un presidiario con ganas de aprender a escribir, a filosofar, llama la atención de Sal Paradise, un escritor que se encontraba insatisfecho con su vida. Desde ese momento, finales de los años 40, hasta principios de los 50, Sal y Dean llevan a cabo su viaje, su crecimiento espiritual y su enriquecimiento a base de experiencias desenfrenadas. Se cruzan en este camino amigos de ambos como Carlo Marx o Ed Dunkel, las mujeres de Moriarty, alguna que otra muchacha que despierta la pasión de Sal, autoestopistas tanto con dinero como pobres, mexicanos o americanos, niños y adultos, prostitutas, músicos de jazz y poetas.

Situémonos en los años 50, tras la Gran Depresión y la II Guerra Mundial. Una generación emergente de jóvenes insatisfechos. Jóvenes que deseaban simplemente más, en todos los sentidos. Dean como gran representante de la misma, Sal como aprendiz de ella. Dean más joven y menos culto que Sal, y sin embargo digno de su admiración. Son irreprochables las ganas de nuestro héroe de vivir, de experimentar, de llevar al límite la existencia humana, exprimirla. Ya sea consumiendo drogas; manteniendo relaciones sentimentales cargadas de pasión en las que se llega hasta la violencia extrema de afirmar que uno de los dos amantes debe morir por el bien del otro; viajar como sea y con quien sea, pero disfrutando del camino en la carretera; bailar hasta sudar al ritmo de Charlie Parker o Thelonious Monk o lo mejor, combinar todo lo anterior en una vorágine de noches que se solapan con amaneceres en los lugares más insospechados.

Lo más destacable de esta novela es quizás su naturalidad. Y con esto me refiero a que, al estar escrita utilizando el flujo de conciencia, no todo tiene sentido para el lector, pero sí para Kerouac. Se dice que compuso su obra durante tres semanas de 1951, escribiendo sin parar bajo el efecto de anfetaminas en un rollo seguido, sin puntuación siquiera, para que nada pudiese ser corregido. Eso sí, fue cambiada varias veces antes de ser publicada y el ejemplar al que podemos acceder no es seguramente ni la mitad de espectacular que el original. De todos modos, recoge los sueños y anhelos de una época, además de describir la realidad americana de la clase social más rebelde de aquellos años.

Improvisación, libertad, pasión, movimiento, rapidez o intensidad son palabras con las podríamos identificar tanto esta obra como la vida de aquellos visionarios de la generación beat o el ritmo de jazzque acompaña a ambos.

Claudia Ramos Rodríguez

Advertisements

Deixar un comentario

Arquivado en Uncategorized

Deixar unha resposta

Please log in using one of these methods to post your comment:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s