En el reino de las abejas no hay misericordia

Obra: El castillo en el bosque
Autor: Norman Mailer
Editorial y fecha de edición: Anagrama, año 2007

Así como el ángel Gabriel sirvió a Jehová una noche trascendental en Nazaret, así también yo estuve allí con el Maligno en la concepción de aquella noche de julio… Sí, yo estuve allí, un oficial de rango en el mejor servicio de inteligencia que jamás ha existido”.

Estas palabras corresponden a un oficial del Maligno, a un demonio. Norman Mailer escoge a este narrador estrella para emprender la difícil tarea de retratar la infancia y adolescencia de Adolf Hitler. Al inicio del libro no sabemos que este narrador es un emisario de Satanás hasta avanzar unas cuantas páginas porque Mailer lo presenta como un agente de las SS.

El libro está estructurado en dos partes. La primera hace referencia a los estudios que se llevan a cabo en la Sección Especial IV-2ª dirigida por Himmler y de la que forma parte Dieter, ese curioso agente que emprende la narración y que no es otro que el demonio que narra la infancia del dictador. A esta sección de las SS le corresponde investigar el árbol genealógico de la familia Hitler para comprobar si el abuelo de Adolf era judío. Concluyen que no hay sangre judía en su familia pero sí incesto. Este tema nos conduce a la segunda parte de la novela: la infancia y adolescencia de Adolf Hitler narrada por este oficial de Satanás.

Mailer decide mostrarnos otro retrato del dictador nazi: es un eslabón más en el eterno conflicto entre Satanás y Dios. El Maligno comienza a sentir especial interés en este niño desde el momento de su concepción. Norman Mailer lo describe detalladamente y de forma impúdica. Entra en la psicología de los padres de Hitler: de su católica madre y de su escéptico padre. Es aquí donde el tema del incesto cobra un interés especial: los padres de Adolf son en realidad padre e hija.

La psicología de la familia Hitler es fundamental para comprender la evolución de Adolf. Este es retratado como un pequeño demonio, pero como un demonio humano del que llegamos a sentir compasión en algunos momentos. Mailer consigue conmovernos con las fechorías que recibe por parte de su hermano mayor y con los castigos de su padre. Pero también nos muestra una parte diabólica y grotesca que hace que sintamos miedo de un niño de 9 años. Para esto utiliza descripciones detalladas y se recrea en los actos más crueles: las malévolas historias de miedo que le cuenta a su hermano menor, la apatía que siente tras su muerte, el incendio provocado en el monte, las tardes en el cementerio matando ratas, etc.

Otro tema central es la apicultura. Mailer nos muestra la obsesión que tiene el padre de Adolf por esta práctica y cómo se la imprime al niño sin desearlo. Adolf nunca existirá para su padre, ocupado en lidiar con su hermano mayor, cuidar las colmenas y dedicarle su tiempo libre a otro de sus hijos menores. Lo único que los une en un principio es el interés mutuo por la apicultura. Mailer nos muestra así la rapidez mental de Adolf para comprender el complicado mundo de las abejas que le muestra su padre. Es aquí donde el escritor hace varios paralelismos entre la vida en la colmena y las futuras ideas de Adolf: “en el hogar de las abejas no hay buenos cristianos. Ninguna misericordia. En ninguna colmena encontrarás una sola abeja demasiado débil para trabajar. Eso es porque eliminan a las lisiadas enseguida. Obedecen a una ley que está por encima de todo”.

Lo que es indudable es la influencia positiva o negativa que tiene el padre de Adolf sobre el chico. Además del paralelismo anterior, Mailer nos muestra otros elementos que se grabarán a fuego en la memoria de Hitler. El apodo “chico de la toga” será utilizado por Alois, padre de Adolf, para estigmatizarlo. Cada vez que Mailer nos quiere mostrar un Adolf enfadado y maquiavélico utiliza esta denominación debido a la ira que produce en el chico.

Otro tema que debemos tratar es el del fracaso. Adolf pasa de ser un buen estudiante en la infancia a un completo inadaptado en la adolescencia. Es un fracasado a ojos de su padre, su hermana y sus profesores. La única que lo defiende es su madre aunque en su interior duda de él e, incluso, llega a sentir miedo del niño en algunas ocasiones. Mailer juega perfectamente con este contraste: pena y miedo. Que una madre sienta miedo de su hijo es muy impactante. Pero no solo fracasa en los estudios sino también con las mujeres. Adolf es un adolescente muy inseguro que necesita tener todo bajo control.

De esta manera, Adolf Hitler centra todo su potencial en la estrategia militar. Ya desde pequeño juega a la guerra con otros niños y siempre gana. Como bien nos describe Mailer, Hitler no es un chico fuerte y lo sabe. Así, al no poder ganar con su potencial físico debe desarrollar el intelectual. Siendo solo un niño, consigue que todos los demás chicos le hagan caso mediante ascensos y descensos a rangos superiores e inferiores.

En “El castillo en el bosque” Norman Mailer lleva a cabo una crónica detallada de la infancia y adolescencia de Adolf Hitler. Se trata de una obra de ficción enteramente basada en una historia real. Para poder sacar adelante este gran trabajo Norman Mailer tuvo que informarse en profundidad sobre la vida de Adolf Hitler. Por lo tanto, esta obra es además un gran trabajo de investigación sobre uno de los personajes más oscuros, crueles y conocidos de la historia.

Soraya Cruz Portela

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