“El canon actual del periodismo”

Autor: Tom Wolfe

Título: Emboscada en Fort Bragg

Año de edición: 1997

Editorial: Biblioteca de bolsillo

Emboscada en Fort Bragg se basa en la historia de la investigación de un asesinato, llevada a cabo  a través de un medio de comunicación, de cómo tres militares se dejan llevar por su homofobia y cometen un crimen que su propia organización trata de ocultar.

Irv  Durtscher, productor ejecutivo de “Noche y día” y Mary Cary, presentadora de dicho programa comienzan a investigar el asesinato del joven Valentine, miembro del cuerpo especial militar que se entrena en la base de  Fort Bragg, comienzan con una base, y es que saben quiénes son los sospechosos del crimen. A partir de ese momento comienzan a ejecutar una serie de inmoralidades para llegar a la verdad del asunto. Durante cuatro semanas colocan unos micrófono y unas cámaras en un bar frecuentado por los jóvenes sospechosos del crimen. El seguimiento acaba gracias a la confesión de uno de ellos y deciden llevar a cabo una emboscada. Una actriz es contratada por el equipo y tras utilizar métodos poco ortodoxos consigue que los tres militares bajo sospecha observen sus propias confesiones sobre el crimen, tras esto la presentadora del programa lleva a cabo la emboscada contra estos jóvenes pero estos no se dejan amedrentar, y tornan la propia emboscada hacia la presentadora hablándole del “domingo sangriento” que habían pasado en Somalia, tema que consigue descolocar a la presentadora debido al desconocimiento que tenia sobre él. Tras unos retoques de las tomas grabadas, ocultando una gran parte de la verdad, el reportaje hace quedar en una muy mala posición, aunque merecida, a los militares culpables, los cuales no tuvieron tampoco el derecho a defenderse.

A través de esta historia, Wolfe pretende denunciar las inmoralidades que cometen actualmente los medios para conseguir sus objetivos. Desde un primer momento los pasos ejecutados por parte de los medios en esta historia, no han sido del todo legales, por decirlo de un modo algo liviano. Desde la instalación de micrófonos y cámaras, que invaden la intimidad de las personas, hasta quitarles el derecho a defenderse e incluso a ocultar la versión de la historia que menos les convenga, y de la que todo el mundo tiene derecho a conocer. En este caso ha servido para algo bueno pero la realización de esto llegara a unos límites en los que no habrá ya distinción entre lo que es bueno y lo que es malo.
Los medios convencionales, actualmente tienen un gran efecto sobre la gente pero algunas personas últimamente han empezado a desconfiar. Ya no solo porque los medios muestren aquello que les conviene sino que también, en muchas ocasiones sectores influyentes deciden qué debemos conocer como espectadores y ocultan cosas que tenemos derecho a poder conocer, actualmente el caso más conocido es el de wikileaks, que filtraba información que nunca llegaríamos a conocer.
Las bases de la creación del periodismo, que se suponían que eran las de informar con cierto tono de objetividad a las personas que no tienen acceso a la información han cambiado con el tiempo, ya no prevalecen los mismos valores, ahora, en muchas ocasiones intervienen intereses económicos y hegemónicos y la cobertura informativa queda en un segundo plano, este es el canon actual del periodismo, una moda que permanece a lo largo del tiempo, y la pregunta es: ¿podemos confeccionar una nueva forma de hacer periodismo que produzca un cambio en el canon actual?

   Cristina Panero Louzán

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