Catro vellos mariñeiros…. en los mares del sur

Autor: Herman Melville
Obra: Omú: un relato de aventuras en los mares del sur
Editorial: Alba Editorial
Año edición: 1999

El popular grupo musical gallego “A roda” interpretaba con relativo éxito el tema “catro vellos mariñeiros”. Parece que este tema pueda ser la base de la inspiración de Melville para publicar, en 1847, esta famosa Obra. Omú, un relato de aventuras en los mares del sur nos teletransporta hasta una nueva dimensión, un nuevo mundo que algunos no tenemos el gusto de conocer: el mundo del mar.

Como en la mayoría de obras del escritor de Moby Dick, este libro nos hace ser parte del relato al emplear la primera persona. Usted, querido lector, en el momento de desempolvar el libro se transforma en Paul Sailor, un marinero trabajador de la embarcación Julia. A lo largo de la lectura de las más de cuatrocientas páginas de la novela podemos encontrarnos frases que nos hacen sentirnos partícipes de la historia, como si a través de sus descripciones meticulosas y exhaustivas nos encontrásemos enfrente de lo narrado.

“Su aspecto personal era notable. Tenía más de seis pies de estatura: una torre de huesos, con un rostro absolutamente descolorido, cabello rubio y unos ojos claros, inescrupulosos y grises, que a veces centelleaban con el demonio mismo de la malicia. Entre los tripulantes se le conocía con el nombre de doctor Largo (…)

En esta obra se observa la dureza de la vida lejos de tierra firme. Desde las incomodidades para alimentase, asearse o realizar necesidades vitales hasta la penuria de las enfermedades que van mermando la población del barco, entre ellos el propio capitán.

El hilo argumental del relato es cronológico, es decir, los hechos suceden con una referencia temporal y con cierta lógica, aunque bien es cierto que para llegar a comprenderlos en su totalidad debemos entender este libro como una continuación de Taipi, un canival en el Edén. Dentro de las aventuras que Paul tiene que afrontar con su inseparable Long Ghost, médico del barco, podemos destacar el largo período de cautiverio que afronta bajo el un gigante tahitiano. No todo el hilo argumental sucede en la propia embarcación, sino que a veces los protagonistas también pisan tierra firme para ser recibidos por unos nativos hospitalarios en la isla de Imeeo.

En cuanto a la estructura, la obra se encuentra divida en una serie de capítulos que se agrupan en dos partes diferenciadas. Dentro de estos capítulos encontramos parte de los gustos y fobias del autor como son un amor por la cultura de las  exóticas y alejadas  tierras que tanto le  atraen junto junto a los nativos que las habita o bien los excesos de la  colonización occidental escenificado en la figura del misionero.

De este modo, podemos establecer a grandes rasgos y salvando las distancias un símil entre esta obra y la cultura gallega: el mar. Como dice el refrán, Hay tres clases de individuos: los que viven, los que mueren, y los que están en la mar. El gallego tradicionalmente se englobaba en el tercer punto, Paul también.

Óscar Martínez Montero

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