Autor: William Golding
Título: El Señor de las Moscas
Lugar de edición: Madrid
Año de edición: 1998
Editorial: Alianza Editorial

Se produce el accidente de un avión en el que sólo viajaban estudiantes ingleses y mueren todos los adultos a bordo. Los niños se ven obligados a sobrevivir en una pequeña isla desierta a la espera de que alguien venga a rescatarlos.

 A partir de esta situación, Golding inicia lo que podría considerarse una alegoría de la naturaleza humana. Valiéndose de los personajes, establece una diferenciación entre la faceta más primaria del ser humano, aquella que nos lleva a actuar por instinto, y otra faceta, más racional, que desarrollamos los seres humanos al vivir en sociedad dentro de una civilización. Empiezan a surgir conflictos que obligan a los niños a tomar decisiones, la primera de ellas, elegir un jefe. Ralph y Jack, los más fuertes y carismáticos, son los preferidos por el grupo para ocupar el puesto. Piggy, a pesar de ser el más inteligente, es desplazado por su aspecto físico y su falta de seguridad en si mismo. También surgen disputas entre Ralph y Jack: el primero, que en el libro representaría la democracia y la racionalidad, insiste desde el primer momento en la importancia de mantener una hoguera encendida para que puedan ser vistos y así, rescatados. Jack, símbolo en la novela del absolutismo y la irracionalidad, se centra en cazar animales y acaba por abandonar por completo el cuidado de la hoguera. Así, Golding trata de resaltar la parte del ser humano que, por instinto, tiende a preferir la satisfacción inmediata antes que el bien a largo plazo.

 A pesar de su corta edad, los niños deciden de manera casi automática establecer una serie de normas que posibiliten la convivencia. Es ésto lo que los diferencia de los salvajes: ellos vienen de una sociedad civilizada y como consecuencia de ello son conscientes desde el principio de la novela de que es imposible mantener cierto orden sin unas reglas básicas que rijan la vida y los comportamientos de las personas. En este punto juega un papel importante una caracola, hallazgo de los niños, que podría representar la ley y el orden: en las reuniones y asambleas convocadas, los turnos de habla dependerán de quién tenga la caracola en sus brazos. A medida que se suceden los hechos y el aislamiento va haciendo mella en sus personalidades, la historia va perdiendo sus tintes utópicos y el caos acaba por imponerse, quedando reflejada así la facilidad de corrupción del ser humano ante situaciones extremas. Jack, con su tiranía a la hora de gobernar y sus ansias de poder, acaba por separarse de Ralph y forma su propia tribu, arrastrando con él a la mayoría de los muchachos. El comportamiento de la nueva tribu, liderada por Jack, es salvaje y completamente irracional. Mientras los otros se esfuerzan por mantener la cordura y siguen centrando sus esfuerzos en mantener vivo el fuego de la hoguera, Jack y los suyos cazan, celebran festines y desarrollan actitudes agresivas y violentas.

Bajo mi punto de vista, habría que destacar la capacidad de Golding para hacer un analísis de la naturaleza humana sin referirse directamente a ella. Le basta con los diálogos de los personajes, no demasiado complejos al tratarse de niños de entre seis y doce años, y con contarnos lo que hacen y lo que sienten, para dejarnos ver lo que en realidad pretende expresar. Ni siquiera precisa más espacios, toda la historia se desarrolla en un único lugar, la isla. No nos cuenta nada de lo que sucede fuera de ella ni el destino del avión, no habla siquiera sobre el accidente, pero consigue mantener el interés hasta el final del libro apoyándose en la incógnita del rescate. “El señor de las moscas” es toda una manifestación de cómo Golding puede hacernos llegar contenidos morales a través de las aventuras de un grupo de niños. Lo que a simple vista puede parecer un libro de aventuras, se transforma al leerlo en una novela que podríamos clasificar de filosófica, entreteniendo a la vez que ahonda en los aspectos de nuestra propia naturaleza y nos invita a la reflexión.

Isabel Rodó Mena

Advertisements

Deixar un comentario

Arquivado en Uncategorized

Deixar unha resposta

Please log in using one of these methods to post your comment:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s