Humanos contra humanos

Título: Los años de la infamia
Autor: Manuel Leguineche
Editorial y año de edición: Temas de hoy, año 1999.

Manu Leguineche resume con acierto en el título de esta novela uno de los períodos más tristes de la civilización moderna: la Segunda Guerra Mundial. Esos años de la infamia son retratados majestuosamente por un autor que intenta ser lo más imparcial posible dejando la personal tarea de juzgar al lector. A lo largo de las seiscientas hojas que conforman la novela, Manu Leguineche nos dará varias lecciones de historia y estrategia militar dignas de los mejores libros de historia moderna. Pero esta obra no se dedica únicamente a narrar guerras y citar nombres: nos presenta a cada personaje de la historia con sus virtudes y defectos sea del bando que sea. El periodista vasco consigue darnos un punto de vista más personal sobre algunas figuras relevantes de la Segunda Guerra Mundial. No solo se nos cuenta qué mandó hacer y deshacer Churchill durante el conflicto, sino también sus impresiones y sentimientos. Esto es lo que diferencia a esta novela de cualquier manual de historia moderna: no sólo narra los acontecimientos sino que se sumerge en los pensamientos de los protagonistas de esta gran guerra.

El bombardeo de Gernika, el reparto de Polonia, la invasión de Finlandia, la guerra contra los franceses, los bombardeos de la Luftwaffe sobre Londres, la guerra en El Alamein, el cerco de Leningrado, Pearl Harbor, Hiroshima, los juicios de Nuremberg… Todos estos acontecimientos son retratados por el autor en diferentes capítulos y de manera detallada. En algunos casos, como en el del Alamein en el norte de África, Leguineche añade su experiencia vital a la narración. Se trata de una crónica en la que nos cuenta sus experiencias y viajes en el mismo desierto que sirvió de campo de batalla a Rommel y Montgomery años atrás. Para esto, también se sirve de los testimonios de los habitantes del lugar. Algunos ancianos le confiesan cómo llegaron a ver en el ejército nazi y en el general Rommel a sus libertadores de la opresión infringida por los colonos ingleses. Otros habitantes más jóvenes le recuerdan la estampa del desierto tras la guerra: cientos de carros de combate y otras armas esparcidas por la arena que fueron aprovechadas por los comerciantes más avispados.

Manu Leguineche nos enumera las sensaciones que produce el desierto en las tropas aliadas y nazis: la sequedad en la piel, el pelo pajoso, la sed continua, el picor de ojos… Pero además nos lo confirma personalmente después de recorrerse estos áridos parajes en jeep. Así, el capítulo de la guerra del Alamein intercala una crónica personal de Leguineche con la narración de la lucha entre ingleses y alemanes.

Un tema recurrente a lo largo de la novela es la caballerosidad en las guerras. Manu Leguineche explica en varias entrevistas cómo la Segunda Guerra Mundial fue uno de los últimos acontecimientos bélicos en los que se mantuvo. El general Rommel será uno de los ejemplos puestos por Leguineche. Nos cuenta como “El Zorro del Desierto” ofrecía cigarrillos a sus prisioneros que incluso llegaban a sentir lo que actualmente conocemos como síndrome de Estocolmo. Para respaldar la fama de este general nazi, el periodista vasco se sirve de opiniones y frases de otros personajes de la época: el propio Winston Churchill lo llegó a alabar en la Cámara de los Comunes por su dominio de la guerra en movimiento. Estas opiniones enriquecen mucho el libro y nos ayudan a conocer mejor a los protagonistas de esta guerra.

Cabe destacar también el lenguaje sencillo y fluido que utiliza Leguineche y que posibilita una lectura rápida: no hay peor cosa que querer avanzar en una lectura porque nos interesa el contenido y que el complicado lenguaje no nos lo permita. Además, el reportero utiliza comparaciones que nos ayudan a entender mejor la historia y a contraponerla con otros períodos. Para explicar el fracaso de la invasión alemana en Rusia, Leguineche equipara el error de Hitler al de Napoleón: “Napoleón y Hitler cometieron el mismo error: subestimar a los rusos al creer que en el escenario del frente oriental se repetirían sus rápidas y contundentes victorias sobre los países del occidente europeo. Hitler esperaba derrotar al oso ruso para saltar el canal y anaquilar al león británico”.

 Es muy salientable también la manera en que describe Manu Leguineche a los personajes. No solo nos da un punto de vista sino que nos da varios. Stalin es presentado como un hombre fuerte y autoritario pero humano: también duda y pierde los estribos. Cuando los nazis invaden la Unión Soviética nos cuenta Leguineche que nada se supo del dictador de hierro durante 10 días. El periodista se basa en las hipótesis de algunos historiadores y nos presenta a un Stalin frágil encerrado tras los muros del Kremlin y sin saber qué hacer. Hitler y él habían firmado un pacto de no agresión, ¿por qué el Führer no lo había respetado? Stalin no esperaba una guerra contra los nazis: si había algo que el dictador realmente temiese era a Alemania.

El periodista vasco Manuel Leguineche nos narra los años de la infamia de manera detallada. Detrás de esta obra hay una documentación enorme que solo es posible conseguir sumergiéndose en numerosos libros de historia, visitando algunos países, recogiendo los testimonios de los habitantes, etc. Manu Leguineche practica en esta obra el trabajo del periodista y el documentalista para acercarnos a uno de los conflictos más crueles, colosales y carentes de sentido de la historia.

Soraya Cruz Portela

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