Cuatrocientas páginas de experiencia periodística

Título: Fe de errores. Una historia de periodistas.

Autor: Albert Montagut

Lugar de edición: Madrid

Ano de edición: 2009

Editorial: Temas de hoy

Treinta y un años de experiencia laboral y, sobretodo, de vivencias, son los que recoge Albert Montagut en “Fe de errores. Una historia de periodistas”. Algunos ven esta obra como un manual del buen ejercer periodístico; otros recomiendan su lectura para los aspirantes a convertir la rutina informativa en la suya propia. Sea como fuere, Montagut nos transmite las lecciones más importantes que el día a día en el mundo de la comunicación le ha ido enseñando, quedando demostrado una vez más que lo más importante que aprenderá un informador está ahí fuera, llevado de la mano por la actualidad.

Una pasión despertada cada mañana frente a los titulares de los periódicos deportivos de un kiosco fue, tal vez, el detonante de su interés por los medios, con los cuales tendría un primer contacto con una simple carta al director de La Vanguardia. Desde esa carta hasta el análisis de los nuevos “hogares” digitales de la información, Albert Montagut nos relata cómo ha sido su quehacer como periodista y qué ha sacado en limpio de todo aquello. Destacamos la ilusión individual como la promotora y elemento imprescindible del desarrollo de nuestra profesión hoy en día, siendo además necesaria para contrarrestar el tema de los bajos salarios. También nos habla de su paso por los dos periódicos de mayor tirada en España, con líneas editoriales completamente opuestas, y, por tanto, de lo que supone y aporta al mismo tiempo trabajar para un medio cuya ideología es completamente opuesta a la tuya. De la misma manera, nos habla de su paso por empresas de menores dimensiones y relevancia, calificándolas como perfectas escuelas periodísticas gracias a una rutina más relajada que la que se lleva a cabo en los grandes medios.

Con todo esto, Montagut pretende mostrarnos, además de la realidad que le ha rodeado a lo largo de esos más de treinta años, el significado de la información, que es, al fin y al cabo, el núcleo de su trabajo.

Aquel navajazo era la información, todo aquello que pasa y nos sorprende hasta el punto de que creemos que debe ser contado inmediatamente y, si es posible, antes de que lo haga otro. Ésa era la respuesta a la pregunta de ¿qué es la información? Eso es la información, sin más.”

 

Una vivencia era la información. Al mismo tiempo, la información es, para él, una vivencia.

 

Arantxa Álvarez Bao

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