LA FALSEDAD DE LA VERDAD

Autor: Ramón Reig

Título: Periodismo de investigación y pseudoperiodismo. Realidades, deseos y falacia.
Lugar de edición: Madrid
Año de edición: 2000
Editorial: Ediciones Libertarias

Ramón Reig profesor titular de Estructura de la Información Periodística en la Universidad de Sevilla escribe este libro, que divide en 3 capítulos, de acuerdo al espíritu crítico y educativo que pretende que esta obra refleje. Un libro destinado a los interesados en las ciencias de la comunicación. Su intención: advertirles que el actual periodismo de investigación, que se convirtió en una moda en los años 90 y perduró hasta el 96 y que nació tras el final de la dictadura en España es prácticamente inexistente. Es una falacia.

El libro se compone de tres capítulos: realidades, deseos y falacias. Es necesario saber de lo que se está hablando para conocer su situación, descubrir sus mentiras y desear que esto cambie.
REALIDADES es el primer capítulo donde Reig echa mano de varios autores para darnos las características que debe poseer el periodismo, que se merece ser puntualizado como periodismo de investigación. Todo periodismo debe tener una investigación y un proceso de documentación detrás. Forma parte necesaria de nuestro trabajo. Algo que hoy se está perdiendo porque los periodistas tienden al “periodismo acomodativo funcionarial”, en el que esperan a que una fuente interesada agarre el teléfono para que les suministre una información masticada sin moverse de la silla. Hoy nos conformamos con eso. Pero el periodismo de investigación es algo más. El periodismo de investigación parte de la curiosidad del periodista y tiene detrás un trabajo continuo y duradero, que no siempre tiene que partir de una “garganta profunda”. Aunque en la mayoría de los casos, la investigación puede partir de una fuente interesada, lo que está aceptado como periodismo de investigación real, no debe centrarse en ella. Si no contrastar esa información y que el periodista saque sus propias conclusiones guiándose por sus criterios, algo que se consigue con la experiencia. Además el periodista, normalmente suele encontrarse con dificultades a la hora de investigar. Eso es periodismo de investigación. El que existe en los proyectos de investigación presentados por alumnos de periodismo de los que Ramón Reig pone algunos ejemplos en el libro, pero de los que es difícil encontrar ejemplos en el mundo profesional.
Reig muestra el DESEO de que esto termine. El deseo de que el pseudoperiodismo que se practica en la actualidad cambie y que se abandone esta moda que conduce al morbo, al espectáculo y al sensacionalismo. El deseo de que ejemplos de pseudoperiodismo que se hacen pasar por auténtico periodismo de investigación y que en realidad, no son más que el dictado de una fuente interesada: como el tratamiento del caso GAL o los maquis en Andalucía dejen de existir para que el periodismo de investigación del que es buen ejemplo, como propone el autor, algunos reportajes entre los que destacan ciertos reportajes de La 2 de TVE, dejen de emitirse a las dos de la madrugada y se pongan en horario de máxima audiencia; en lugar de otros que tratan temas superficiales y que no van a la verdad que hay debajo, la que realmente interesa al público.
Todo esto, como bien expresa Ramón Reig, son deseos porque la realidad es que vivimos en una gran FALACIA. Un sistema democrático que en lugar de facilitar las investigaciones a los periodistas para que los ciudadanos accedan a la información que interesa a una gran mayoría, prefiere mantener a la masa en el desconocimiento, pues una población ignorante es más fácil de manejar. Esta estructura de poder tan próxima al periodismo ahoga la libertad de información y prohíbe el acceso a información tanto del sector público como del privado, de las instituciones y empresas que se mueven en los altos vuelos. Hay temas tabú: la energía nuclear, la Casa Real…Entre otros muchos, los cuales se pasan de puntillas. Pero cuando algún periodista se atreve a investigarlos y a llegar más lejos, hasta el punto de hacer temblar los cimientos de las altas esferas; de repente, se impone el silencio. La ley del silencio: las fuentes no quieren hablar y dificultan el trabajo al periodista o los propios medios silencian a sus periodistas para no perjudicar sus intereses económicos o políticos. Así vemos casos como el del sindicato anónimo de la Guardia Civil, en el que los periodistas que llevaron a cabo la investigación, Antonio López Hidalgo y Juan Emilio Ballesteros, se vieron sometidos a varios procesos judiciales y tuvieron que superar diversas dificultades por intentar descubrir una realidad prohibida.
Todo esto, nos lleva a vivir en la falacia. Pseudoperiodismo disfrazado de investigación. Lo que se presenta como investigación es en realidad producto de una filtración de una fuente interesada que pretende perjudicar a la competencia o producto de una guerra entre altos cargos que quieren vengarse y que se lanzan ataques unos a otros hasta que las cosas llegan demasiado lejos y tocan puntos demasiado delicados, que puedan afectar la estructura de poder. Entonces se hace el silencio. El silencio en el que vivimos.

Rocío Quintana Fernández

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