Vivir y no morir en el intento

Obra: Los perros ladran
Autor: Truman Capote
Editorial: Emecé
Año edición: 1975
Sin duda alguna la vida de Truman Capote (Nueva Orleans, 1924) no deja de ser una caja de sorpresas, un modelo poco visto y que influyó en su obra posterior. Su obra “Los perros ladran” deja un testimonio escrito de la intensa vida del escritor norteamericano.

El libro empieza con un corto prólogo donde en primera persona explica el título del mismo. Este procede del viejo proverbio árabe “los perros ladran, pero la caravana continúa que escuchó de su maestro francés. A partir de aquí empieza a describir las diversas etapas de su vida en los distintos lugares que habitó. El libro empieza en el capítulo  “Una voz desde la nube”, donde explica sus humildes orígenes como hijo único. El divorcio de sus padres provocó que pasara su infancia en casa de unos familiares, de tal modo que recorrió mundo y abrió la vena creativa del creador estadounidense. Tras conseguir un empleo en un periódico local empezó su meteórica carrera.

A lo largo del libro se plasmas algunos ejemplos de las piezas periodísticas elaboradas por Capote a lo largo de su fructífera carrera. Entrevistas, relatos, crónicas y otros textos ocupan las más de 300 páginas de una obra que bien puede servir como fuente de inspiración en un día gris donde te levantas con el pié izquierdo y no sabes ni como encender el ordenador. Por ejemplo, en este libro se puede aprender si se lee entre líneas el arte de la entrevista, como sacarle todo el jugo a un entrevistado y saber llevarlo a un terreno en el cual una actitud completamente a la defensiva se convierta en amabilidad y cordialidad. Incluso llegamos a ver un género nada común: la autoentrevista, un texto en el que el autor de las preguntas es el destinatario, por lo que podemos afirmar que “todo queda en casa”. Además de entrevistas, retratos con mucha carga de adjetivos de personajes tanto famosos como anónimos pueden ayudarnos a centrar una descripción. Me ha impactado de forma especial el capítulo dedicado a Ezra Pound, con un estilo literario que te hace sentir no solo parte de la descripción sino que consigue tele-transportarte hasta una nueva dimensión en la que eres capaz de ver lo que estás leyendo. También podríamos destacar la descripción de André Gide, un texto que empieza afirmando que es “ese moralizador inmoral” haciendo uso de los juegos de palabras.

No todo lo que se refleja en la obra es trabajo, sino que también existen letras para describir su parte más ociosa. Capote explica que le gustaba trabajar por la mañana, cuatro o cinco horas, para después comer con alguien en la ciudad en la que estaba de paso y luego aprovechar la tarde.

Para finalizar, una pequeña reflexió: “Siempre he pensado que soy un vagabundo en este planeta (…)” es el texto que abre la contraportada del libro. ¿Alguno puede afirmar que no se ha sentido en algún momento un extraño entre conocidos, un extraterrestre entre humanos, un gato entre una jauría de perros? Yo puedo responder que hay ocasiones en las que no me siento terrestre, momentos en los que pienso que no correspondo a este planeta. ¿Y usted?

Óscar Martínez Montero

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