LA CARA BOHEMIA DEL PERIODISMO

Autor: Juan Gargurevich Regal
Título: Mario Vargas Llosa. Reportero a los 15 años
Lugar de edición: Lima
Año de edición: 2005
Editorial: Fondo Editorial de la  Pontificia Universidad Católica del Perú

Todo el mundo conoce al Mario Vargas Llosa, premio nobel de literatura en 2010 y escritor de referencia. Pero no todo el mundo conoce al Mario Vargas Llosa periodista. Uno de los muchos escritores que pasó de las redacciones de los periódicos a enfrascarse en la ficción de la literatura pero el que a diferencia de los otros muchos, no dejó de lado su faceta de narrador de la realidad en ningún momento para centrarse en su otra profesión. Una profesión que invita más que la de periodista por ser mucho más laureada.
Esta es la vida de Vargas Llosa, contada a modo de crónica desde que tenía 15 años con tintes de relato, pero sin despegarse de la realidad y de la que el autor, Juan Gargurevic Regal, periodista e historiador especialista en la historia de los medios de comunicación, se aprovecha para a través del ejemplo de Mario Vargas Llosa, contar la realidad de la prensa peruana de los años 50.
Gargurevich relata las aventuras de un joven Vargas Llosa que le sucedió a él mismo como reportero del periódico La Crónica, en el que trabajó de enero a marzo de 1952. Lo hace entremezclando el relato con datos históricos que nos sitúan en el contexto de la época y declaraciones hechas a posteriori por el propio Mario. A todo esto añade un proceso de investigación que completa la obra y que nos permite conocer un poco más de la personalidad del periodista y escritor Vargas Llosa, a través de entrevistas  o datos biográficos de sus “compiches” del diario La Crónica, como: Juan Maroz, Carlos Ney, Becerra, Milton Von Heese, Norwin Sánchez Genie .
El periodismo peruano de los años 50 marcado por las dictaduras, controlado por los intereses políticos y económicos dominantes en el momento y utilizado como arma arrojadiza de los propietarios de los medios. Era también por otra parte, el periodismo primitivo auténtico. Una forma de vida bohemia: trabajo hasta la madrugada, noches de correría, prostíbulos, borracheras y despertar tardío. Un periodismo en el que la sección policial era de las principales. En la que solo se contaban acontecimientos que tuviesen el jugo suficiente para convertirse en “casos”, como los definía el jefe de policiales de La Crónica, conocido como Becerrita, aunque para ello fuese necesario exagerar algunos datos o inventar otros. Lo importante era enganchar al público con una historia, aunque al día siguiente hubiese que rectificar. Pero siempre, siempre destacando la impecable labor policial para tener contentos a los jefazos a los que les gustaba salir bien parados y así por otra parte, garantizarse el chivatazo.
Un periodismo el de los años 50 que se simboliza en la vieja redacción del periódico La Crónica situado en la vieja casona de El Pando y que se transforma cuando el periódico cambia su ubicación a un edificio más moderno, al barrio de Tacna. Un cambio que lleva consigo el despido de los viejos baluartes del periódico, para contratar a nuevos periodistas recién salidos de las facultades, más mecanizados y totalmente ajenos a la vida bohemia que acompañaba a los viejos periodistas.
Pero el libro no solo trata la historia de Vargas Llosa en su período como redactor de La Crónica, en el que solo estuvo 3 meses de enero a marzo del año 1952, hasta que su padre lo sacó de allí para que abandonara ese estilo de vida desenfrenado. También habla de su trayectoria periodística: el paso por el diario La industria, El turismo, El comercio en su sección cultural, Cultura Peruana en la sección literaria, y también como locutor radiofónico en: Radio Panamericana y Radio Francia Internacional. Además de trabajar en la agencia de prensa France Prense, en su etapa en París.
Finalmente, relata su incursión en el mundo de la literatura relatando ese paso del periodismo a la escritura de ficción, que no es tal en el caso de Mario. Pues en el análisis de sus obras y en especial, el de su obra La catedral se puede observar como los personajes y la historia relatada parte de la realidad, está basada en personajes reales y en lugares y momentos que existieron. Lo que le trae ciertos problemas con sus compañeros de profesión periodística que se ven reflejados de manera poco favorable en las líneas de su novela, algo que no todos comprenden.
Al final, vemos como  Mario Vargas Llosa no deja de ser periodista en ningún momento, pues hasta en sus obras literarias hay referencias a la realidad o a una parte de esta, que no le dejaron contar a través de las páginas de los periódicos en su momento y que remedia relatándolo en sus novelas de forma un poco exagerada pero sin perder de vista, el punto de referencia.

Rocío Quintana Fernández

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