” Apartheid : No es solo cuestión de razas”

Título: La odisea de la tribu blanca

Autor: Alfonso Rojo

Editorial: Planeta ( Colección Documento)

Ano: 1993

 

El apartheid no solo fue una cuestión de compartimentos en salas de cine o trenes; se refería al modo en que toda la sociedad estaba organizada.

El libro de Alfonso Rojo, La odisea de la tribu blanca, es un verdadero estudio que profundiza totalmente en la historia sudafricana desde el momento en que los primeros colonos holandeses pisaron las tierras de ébano, hasta la fecha fijada para las primeras elecciones multirraciales libres.

Realmente, antes de emprenderme en la lectura de este libro, mis conocimientos acerca del apartheid eran nulos. Asimilar fragmentos bastante densos del libro no fue tarea fácil, pues trata tres siglos de historia en tan solo doscientas sesenta y seis páginas. Pero Rojo hace un buen trabajo. Consiguió que hiciera un viaje hasta el cono más al sur de África, que conociera el sufrimiento de la raza negra, las barbaridades que ocurrían cada día dentro de los townships de dónde pocos blancos que entraron pudieron salir con vida. Quizás no sería capaz de hacer un buen resumen del libro, pues éste ya es en sí un buen resumen de todas las atrocidades que ocurrieron en ese período de tiempo, sin embargo ahora dispongo de múltiples conceptos que hasta hace unas semanas desconocía.

El antagonismo entre dos pueblos protagonistas compartiendo el mismo territorio, los de tez blanca, descendientes de los primeros colonos holandeses que tomaron el nombre de Boers ( campesinos)  o afrikáners que se dejan influir por un individualismo exacerbado que recuerda a una cierta empatía con la Alemania que creía en la raza aria. Mientras, los habitantes de color, que se dividen entre mestizos y negros, eran los que carecían de  una porción de privilegios, por no decir de ninguna.

“El oro trajo también la mayor guerra que ha conocido el continente africano, un conflicto entre blancos en el que los negros fueron meros espectadores.” En 1913, el Land act prohíbe a los negros adquirir tierras fuera de unas áreas reservadas que constituían el diez por ciento del país. La población indígena se convirtió en extranjera dentro de su propia tierra. Eso condujo a una verdadera segregación racial. El ministro boer del momento decidió iniciar el movimiento del apartheid. Aunque los integrantes de la Broederbond, una organización creada para la supervivencia de los Afrikaners, fueron los verdaderos autores del movimiento segregacionista.

Una de las prohibiciones más destacadas fue condenar las relaciones sexuales entre blancos y negros. Llegó a tal punto el seguimiento de la dicha ley, que incluso la policía comprobaba con un termómetro las temperaturas de las sábanas o husmeaban por si había rastros de semen por las camas. Los castigos eran inhumanos. Igual de inhumanos, fueron las enemistades provocadas por el odio racial. Venganzas los unos con los otros, solo por el color de la piel, como se puede ver en una historia ocurrida en un pueblo sudafricano en el que un hombre blanco violó a una anciana negra y el hijo de ésta en venganza, obligó al presunto violador que se cercenará los testículos con un aparato para castrar animales.

No es hasta 1990 cuando comienzan a abolirse algunas de las principales leyes segregacionistas gracias a la legalización de partidos como el CNA, liderado por Nelson Mandela, y el partido Comunista. Esto será el principio de un camino arduo que conducirá a nuevos progresos de derecho e igualdad entre seres humanos, construyendo los pilares de una

Constitución y un proyecto para unas elecciones libres.

Rojo destaca en su libro, dos de los ingredientes principales del fracaso de África, de entre las cuales Sudáfrica solo está exenta de una. Éstas son la inexistencia de una élite capaz y la falta de un sentimiento nacional compartido. En lo que se refiere a una élite capaz, Sudáfrica siempre ha tenido jueces independientes, empresarios, sindicalistas y universitarios críticos – y muchos de raza negra-. En cambio, los sudafricanos carecen de un sentimiento patriótico compartido, todos se sienten sudafricanos, pero sostienen ideas divergentes sobre la “Nación”, según nos dice el escritor.

Pero de todo esto, lo más llamativo fue conocer historias de personas con nombre propio. De conocer a Biko, una especie de Che Guevara africano,  que fue la fuerza principal detrás del Movimiento de “Conciencia Negra” que abogaba por la liberación de los negros, el orgullo de la raza y la oposición no violenta. Murió como un mártir y quedó en la memoria de miles de compatriotas. También conocer la verdadera historia de la “Madre de la Nación” que no es otra que Winnie Mandela, la mujer del popular líder de la CNA. Esta mujer que fue querida por toda la población de color, fue nominada al Nobel de la Paz, argumento de tres guiones para Hollywood e inspiración para una serie televisiva también fue sentenciada a seis años de cárcel por cómplice de tortura a unos niños negros.

La odisea de la tribu blanca  es un estudio en profundidad de la situación económica, política y social antes, durante y después del apartheid en un lugar en el que, detrás de un escenario de bloques de edificios de mármol, hoteles y gimnasios de lujo se encuentran poblados con tejados de lata donde el analfabetismo, la miseria y la dura pelea de sobrevivir están a la orden del día.

 

Sandra Rego

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