La fortaleza moral de Dashiell Hammett

ImageTítulo: Interrogatorios

Autor: Dashiell Hammett

Lugar de edición: Madrid

Año de edición: 2011

Editorial: Errata Naturae

 

Senador McCarthy: ¿Apoyaría la implantación del comunismo en este país?

Hammett: ¿Quiere decir ahora?

Senador McCarthy: Sí

Hammett: No

McCarthy: ¿No la apoyaría?

Hammett: Por un motivo: me parecería poco viable si la mayoría de las personas no lo quisiesen.

 

 

En enero de 2003 el Gobierno de los Estados Unidos publicó las transcripciones de cientos de interrogatorios de la Comisión de Actividades Antiamericanas. En los años 50 del pasado siglo se desató en los Estados Unidos una paranoia creciente contra la amenaza comunista y muchas personas fueron interrogadas y acusadas por dicho comité. En el libro Interrogatorios se recogen los interrogatorios a los que fue sometido Dashiell Hammett, el conocido autor de El Halcón Maltés, La llave de cristal, El hombre delgado y Cosecha roja. En el tramo final del libro nos encontramos con un cuento breve de Hammett titulado Una sombra en la noche; dicho cuento fue usado como prueba por el Comité, aunque la verdad una vez leído no cabe en la cabeza que quisieran usar el texto como prueba. Una sombra en la noche trata, según palabras del propio Hammett ante la comisión, “de las relaciones entre blancos y negros”. Y no hay más.

 

 

La vida de Samuel Dashiell Hammett (1894-1961) recuerda mucho a la de los personajes de sus novelas, nació en una granja y con trece años años dejó la escuela, fue detective de la Agencia Pinkerton, y a finales de la década de los 30 se convirtió en uno de los creadores de la novela negra con títulos como El halcón maltés, también fue guionista en Hollywood, llegando a estar entre los diez mejor pagados. El FBI tenía a Hammett en el punto de mira desde 1938 y su expediente llegó a acumular 278 páginas. La comisión de McCarthy estaba centrada en el escritor, querían saber si era comunista, si había donado dinero a la causa comunista y si el relato Una sombra en la noche apoyaba a los comunistas.

 

Los testimonios de Hammett son una clara muestra de su gran ética personal, de su extraordinario sentido de la justicia, de su inquebrantable fuerza de voluntad y de su fuerte creencia en sus principios. El escritor era un hombre duro, firme, seguro de si mismo que no dudó ni por un instante ni se dejó vencer por las presiones políticas y sociales.

 

En otro orden de cosas el libro sirve para conocer el ambiente de paranoia y terror que se vivía en aquella época en los Estados Unidos. El Comité, McCarthy, los interrogatorios y las penas impuestas fueron una locura que truncó brillantes y prometedoras carreras. Al principio del libro hay una pequeña introducción que nos permite entender aquella realidad, que nos explica como es posible que se formara el Comité y como alguien como Mccarthy llegó a atesorar tanto poder.

 

Dashiell Hammett fue interrogado tres veces, se midió con Josep McCarthy y se acogió imperturbable a la Quinta Enmienda, en el libro aparece una y otra vez la frase: “Rehúso responder a la pregunta porque la respuesta podría incriminarme”.

 

El primer interrogatorio fue en Nueva York ante un juez, durante el interrogatorio Hammett se acoge a la Quinta Enmienda, negándose a responder cualquiera de las preguntas. con 57 años, fue enviado a prisión por negarse a declarar como testigo.

El segundo interrogatorio es ante la subcomisión permanente de investigación de la comisión del senado para operaciones gubernamentales, data del 24 de marzo de 1953, en ese interrogatorio se midió con Roy Cohn, brazo derecho del senador McCarthy.

El tercer interrogatorio sucede dos días después, de nuevo se encara con Cohn y se suman al interrogatorio Joseph McCarthy y John McCellan. Es bien sabido que McCarthy era alcohólico y que iba a las sesiones, en muchas ocasiones, borracho, eso podría explicar algunas de sus preguntas que rozan lo patético y lo absurdo como la pregunta de si un comunista no sería incapaz de escribir otra cosa que propaganda comunista. Leyendo las intervenciones de McCarthy se dibuja la silueta de un hombre vengativo, paranoico, peligroso, simplista y reaccionario, incapaz de ver más allá de su micrófono. Me imagino los gestos y las miradas de Hammett ante las preguntas y las afirmaciones del senador republicano, tener que pasar por un proceso tan delirante y absurdo donde se jugaba su vida y futuro ante un hombre como aquel tuvo que ser una experiencia desoladora para un hombre como él.

Pero por encima de la mezquindad y la ignorancia de McCarthy y sus acólitos brilla la personalidad de un creador atemporal, de un hombre que prefirió ser fiel a si mismo y a sus creencias antes que participar de aquel circo del horror, de aquella caza de brujas. Otros, como Elia Kazan, no fueron tan valientes. La calidad moral de este hombre debe tenerse en cuenta porque murió en la pobreza y repudiado por Hollywood, con sus libros retirados de las bibliotecas norteamericanas y casi sin amigos por el simple hecho de luchar por una causa justa. Otros no lo hicieron, la valentía no es algo que todos llevemos dentro. 

 

Rebeca Sánchez

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