“Telebasura y periodismo” de Carlos Elías Pérez

Título: Telebasura y periodismo

Autor: Carlos Elías Pérez

Lugar de edición: Madrid

Año de edición: 2004

Editorial: Ediciones Libertarias

Carlos Elías Pérez, catedrático de periodismo y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, nos presenta en este libro su visión sobre el periodismo de calidad y sobre la telebasura que invade la televisión.

Para comenzar es conveniente definir qué es telebasura. El término telebasura se utiliza comúnmente para definir una forma de hacer televisión caracterizada por la utilización del morbo, el sensacionalismo y el escándalo como estrategias de atracción de la audiencia. La telebasura puede quedar definida por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y coloca en primer plano y, sobre todo, por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y personajes.

Con respecto a esta definición, el autor nos expone distintos programas que él mismo califica como telebasura por sus características o por el trasfondo que tienen. Como ejemplo se presentan dos de los programas de mayor audiencia “Gran hermano” y “Operación Triunfo”. Carlos Elías haciendo una comparación y apoyándose en la definición de la telebasura como tal considera que  “Operación Triunfo” es más telebasura que “Gran hermano” porque fomenta la competitividad pero da por hecho que la competitividad también puede aparecer en otros ámbitos de la sociedad y es una forma más de conseguir nuestros éxitos. Sin embargo, en “Gran hermano” los concursantes sólo buscan caer bien al público. El resultado de estos programas es que los periodistas informen sobre ellos lo que hace que la telebasura vaya creciendo y se haga cada vez más grande.

Pero, ¿cuándo nace la telebasura?, ¿son sólo telebasura este tipo de programas? No sólo este tipo de programas son telebasura sino que también el sensacionalismo fomenta esta práctica. Uno de los ejemplos que se nos presenta es la forma que se tuvo de tratar el asesinato de tres niñas en la localidad de Alcàser en un magazine de tarde con diversos contenidos. Se sustituyó la información en sí por sensacionalismo y morbosidad, este tipo de televisión también se puede considerar telebasura.

Y la pregunta ahora es, ¿Por qué las televisiones se mueven alrededor de este tipo de programas? La respuesta es sencilla, los intereses económicos. Esto es lo que lleva a las televisiones a fomentar este tipo de programas y seguir adelante con ellos. La simplificación y la vulgarización de asuntos complejos son herramientas para enmascararlos. La credibilidad, que empieza a ponerse en duda en las cadenas que emiten estos programas (talk shows), se compensa con colocar delante de la cámara a un periodista de prestigio, el cual terminarán por perder. Javier Sardá, que acusó a los informativos de ciertas cadenas como telebasura, en respuesta a que su programa Crónicas Marcianas era considerado la mayor basura de la televisión. Elías considera que un informativo no puede ser tratado como telebasura pero que la manipulación sí se debe tener en cuenta y eso también es una mala forma de hacer periodismo.

Otro de los puntos que toca el autor es la política en relación a la telebasura. Considera que gracias a ella los discursos políticos y su forma de darse a conocer y venderse, lo hacen apoyándose cada vez más en la telebasura para encender pasiones. Como ejemplo nos presenta al gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, que llegó a conseguir este puesto por los métodos utilizados a través de la televisión.

En cuanto al modelo de informativos y de buena televisión, el autor nos presenta como tal a la cadena BBC. Esta es la cadena pública que mejor ejerce su función de servicio público en todos sus programas. En el caso de España esta situación es muy diferente porque la TVE se financia con dinero público, lo cual hace más fácil su manipulación.

Pero, ¿quién tiene la culpa de este tipo de televisión? Elías considera que las universidades desde la formación que dan a sus alumnos fomentan este tipo de práctica porque la mala formación en el profesorado se extrapola a los alumnos. A veces incluso profesores sin carrera consiguen hacer un mejor periodismo que los que tienen el título.

La solución que nos propone el autor para combinar información y entretenimiento pasa por la promoción de los docushows. Pero el problema pasa porque sólo los programas que hablan de personajes de la telebasura son los que más audiencia han tenido.

 

Laura Quiñoy Montero

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