El héroe inexistente

Título: El héroe inexistente

Autor: Ramón Lobo.

Año de edición: 1999

Lugar de edición: Madrid,

Editorial: Aguilar de Santillana Ediciones.

 

FRANCISCO PIÑEIRO VILAS “A veces lo que retrato hace daño pero eso es lo que está pasando”

Francisco Piñeiro trabaja actualmente en Televisión de Galicia como reportero gráfico para el Telexornal Galicia. Pero su trayectoria profesional está marcada por trabajos en zonas de conflicto con profesionales de la talla de Iñaki Gabilondo, entre otros. Su última experiencia ha sido la grabación de un documental en la India sobre las vivencias de un padre y sus hijas que acuden a un poblado a ofrecer ayuda sanitaria. Una enriquecedora experiencia que nunca logrará olvidar y que se suma a otras tantas que como profesional de la comunicación ha captado con su cámara.

  1. 1.      ¿Qué imágenes se han quedado grabadas en tu retina como reportero gráfico?

En general todas. De todos los trabajos, aún de los más pequeños y simples siempre se queda alguna imagen. Recuerdo una historia que me marcó especialmente. En mi viaje a Macedonia, durante el conflicto albano-kosovar, una noche conseguimos entrar en uno de los campos de refugiados. Los toldos con el logotipo de Acnur estaban tirados por el suelo. Al levantarlos fuimos descubriendo a personas durmiendo allí, protegidos por los toldos porque estaba lloviznando. Encontramos entonces a un matrimonio anciano que no sabía donde estaba y que sólo repetía que tenía una hija en Macedonia. Pero ellos ni siquiera sabían donde se encontraban. Mi compañera y yo buscamos a su hija al día siguiente. Era profesora de un colegio de Skopje y se la llevamos al campo. Eso te emociona y no se olvida. En otra ocasión, me subí a uno de los autobuses que salía de los campos de refugiados para transportarlos al aeropuerto y derivarlos después a distintos países. Ellos no sabían adonde se dirigían. Yo me subí en el primer autobús y me fui con ellos hasta el aeropuerto. Ni siquiera me acuerdo cómo me recuperaron. Lo que recuerdo es que hice mi trabajo y cuando acabé me senté, metí la cabeza entre las piernas y me puse a llorar. El silencio era estremecedor.

  1. 2.        ¿Has sentido alguna vez miedo?

No sé, yo creo que no y no quiero que parezca una sobrada. Al menos yo no fui muy consciente de ello, creo que soy un poco inconsciente y no me doy cuenta de si estoy corriendo peligro. Por otro lado, tampoco estuve nunca en sitios extremadamente peligrosos. Diría mejor que he vivido momentos de tensión. En mi viaje a la primera Guerra del Golfo, en el hotel, el día que acababa el ultimátum dado por los americanos al régimen irakí, nos pusieron en la habitación unas hojas con instrucciones en las que se indicaban una serie de normas que habría que llevar a cabo en caso de que se produjese una situación de peligro. Recuerdo perfectamente lo que ponía la nota que acompañaba a aquellas instrucciones: “permítenos llamarte amigo en vez  de huésped ya que en momentos como este solo los amigos han quedado”. Al final de la nota decía : “mantente frío”. Tiene su gracia. Me leí todo aquello, preparé todo tal y como se me indicaban. Pero me dormí con la tensión de si sonaba aquella alarma y me olvidaba de algo con las prisas. De la cámara o del  equipo de protección, principalmente  .

  1. 3.    ¿Crees que un periodista o reportero gráfico debe implicarse emocionalmente en las historias que cuenta o que por el contrario debe mantener una distancia en las historias que narra?

No sé si es bueno o no. Pero lo que sí que sé es que a mi me preocupa la gente que no tiene sensibilidad y no se implica. Creo que es inevitable. Yo me implico durante la grabación y después, cuando apago la cámara. Siempre tengo una opinión de lo que estoy presenciando. ¿Cómo no la voy a tener? Estoy en la frontera de Macedonia viviendo la llegada de los refugiados después de caminar por terrenos de minas y tras ser maltratados por los policías y ¿cómo no va a afectarme?. Me parece imposible.

  1. Cuando regresas a España, ¿qué sientes esos primeros días?

Cuesta aterrizar. Todas las historias dejan un poso, te acuerdas de las gentes, recuerdas sensaciones, sentimientos,… pero tu vida en este país, que es en el que vives, continúa. Sin embargo, recuerdo todos los días mi experiencia en la India. Y no porque fuera la última. Quizás porque fue la más larga, coincidió con la Navidad y porque he vivido durante un mes en la misma aldea participando en la vida de cada una de esas personas.

5.¿Existe la objetividad pura en este trabajo?

En mi opinión no. Nadie es neutral. Todo el mundo tiene una forma de ver las cosas y es imposible que no la transmitas. No hablo de falsear la realidad. Hablo de que, por ejemplo, dos periodistas de ideologías diferentes informando de la misma historia no podrán contarla de la misma manera. Yo manipulo, entre comillas, todos los días. Como “todo” no se puede ver a través de un objetivo, tengo que recortar una parte de la realidad. Yo selecciono esa parte que ve la gente que está en frente de la tele. Delante de una misma realidad cada reportero gráfico hace su propia selección. Muchas veces, por no decir siempre, esta selección tiene que ver también con la forma que tiene cada uno de ver el mundo.

6. ¿Por qué crees que siempre se narra el lado más oscuro de este tipo de realidades?

Porque la realidad es la que es. Si vas a una zona de conflicto ¿qué esperas encontrar? A veces lo que retrato hace daño pero eso es lo que está pasando. Y si no quieres verlo, tienes el mando para cambiar. Están así realmente, esa es la cruda realidad. Puedo hacerlo menos doloroso pero no me gusta porque eso es lo que está ocurriendo. Por ejemplo, en Irak grabé a un niño en el hospital materno infantil que estaba sangrando por las orejas, rodeado de moscas y que estaba a punto de morir. La imagen es muy impactante pero no tienes porqué verlo si no quieres.

  1. 7.    ¿Crees que hay grandes diferencias entre la información en prensa y la información televisiva?

Sí. No quiero decir que la prensa invente las historias pero digamos que con una foto y un poco de literatura puedes contar prácticamente lo que quieras. Algunos medios escritos emplean a veces fórmulas como “los vecinos afirman que”, pero que nunca sabes hasta que punto son veraces. Sin embargo, en la televisión, esos vecinos tienen que salir, o no hay noticia.  “Protestan porque”…  en TV tienen que salir protestando.

 

Lorena Sixto

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