Del amor y otros demonios

Título: Del amor y otros demonios

Autor: Gabriel García Márquez

Editorial: Mondadori

Lugar y fecha de edición: Barcelona 1994

 

Esta obra no es de las más conocidas escritas por el autor colombiano, sin embargo constituye una representación bastante fiable del estilo al que estaba afiliado García Márquez, el Realismo Mágico.

Esta corriente se desenvuelve en la segunda mitad del siglo XX dentro de la literatura hispanoamericana, es representada también por autores como Julio Cortázar o Mario Vargas Llosa. La base de este movimiento era buscar una conjunción perfecta entre la fantasía y  la realidad. Con ello no pretendían elevar una obra realista a los cánones de la fantasía si no todo lo contrario. Estos autores escribían de manera que el lector asumía los elementos surrealistas como algo cotidiano.

Y en eso se resume el inicio de la historia que trata la novela, el porqué de escribirla. La obra  es el fruto de un viaje realizado por el autor al Convento de Santa Clara quien fue a visitar unas criptas que estaban siendo vaciadas. Al abrir una de ellas encontraron, además de restos de pequeños huesos, un cráneo de niña con una cabellera de un largo exagerado.  Fue ese el momento en el que García Márquez recordó una leyenda  que le había contado su abuela  durante su infancia, la leyenda de la joven Sierva María. Por ello esta novela es fruto de un hecho real y una leyenda inculcada por la abuela del autor.

Sierva María era una niña de doce años con una  larga melena que le llegaba hasta los pies. Un día, la pequeña es mordida por un perro con rabia, lo cual era síntoma de posesión demoníaca. Sus padres confunden el carácter bravo y salvaje de Sierva María con posibles acciones desempeñadas por una presencia en su cuerpo. Por ello es trasladada al Convento de Santa Clara para proceder a su exorcismo sometiéndola a vejatorios ritos relacionados con la superstición y la religión. Uno de los sacerdotes, el Padre Cayetano Delaura, mantiene una inocente historia de amor con Sierva María, a quien va a visitar clandestinamente cada noche a su celda. Finalmente, y tras haber sido sometida a múltiples torturas y vejaciones, la pequeña muere debilidad.

En esta obra está latente uno de los temas más recurrentes de García Márquez en sus obras, el amor. Un amor frustrado e imposible entre un sacerdote y una niña de doce años.

El propio título de la obra ya se trata de un juego de palabras. La asociación del amor con uno de los demonios por los que puede haber sido poseída Sierva María y las personas que la quisieron, como Delaura, que se sentía completamente dependiente de ir a visitarla por la noche y perturbado por su deseo y preocupación hacia ella los primeros días que le ve por el convento.  Al hacer alusiones al demonio y a sus actos maléficos dentro de la pequeña, también integra elementos fantásticos esta vez camuflados en supersticiones.

Márquez también realiza una pequeña mofa a la Iglesia y a sus rituales, a los cuales se ve sometida Sierva María gran parte de la trama. Destaca también la cobardía del clero, ya que muchos de ellos sospechaban que la actitud de Sierva María no era producto de una posesión demoníaca pero se mantuvieron en silencio.

Las emociones, los impulsos y las pasiones más desenfrenadas juegan un rol muy importante en esta obra de Gabriel García Márquez, llevada al cine años después.

 

Raquel López Martínez

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