La elegía nostálgica de un alma femenina

 Título: La señora Dalloway

 Autora: Virginia Woolf

 Editorial: Lumen

 Lugar de edición: Barcelona

 Año de edición: 1980

 

La historia que narra La señora Dalloway se encuadra en la Inglaterra de los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial. Aunque la autora nos transporta puntualmente a otros lugares y al pasado sirviéndose de flashbacks, los hechos se desarrollan en un solo día y en una sola ciudad. Virginia Woolf aborda en esta novela, considerada por muchos su gran obra maestra, dos temáticas predominantes que pueden considerarse dos de los rasgos más definitorios de su personalidad.

 Clarissa Dalloway, una mujer inglesa de la alta sociedad, es el personaje principal y de ella se vale Woolf para encarnar el feminismo tan presente en su vida y su manera de pensar. Después de la Primera Guerra Mundial, la mujer comenzó a asumir cierto rol de ángel de la casa, siempre velando por el bienestar en el hogar.  Así lo reflejan en el libro la actitud y la manera de pensar de la protagonista. También se aprecian pinceladas de una fuerte ideología feminista en el papel que adjudica Woolf a algunas mujeres presentes en el relato, cuidando hombres enfermos e indefensos o llevando por si solas las riendas de la casa. Yendo más al detalle en este aspecto del feminismo, Clarissa, en ocasiones, se siente atraída por personas de su mismo sexo. Woolf relata con precisión los sentimientos de la protagonista hacia otras mujeres, asegurando que es amor pero quedando patente en sus palabras un halo de admiración que bien podría apuntar más al feminismo que a la bisexualidad.

Por otra parte, merece ser nombrado el personaje de Septimus Warren Smith, que sufre de depresión y locura. Es él el elegido por la autora para un suicidarse al final del libro tirándose desde una ventana. Este episodio guarda un cierto paralelismo con aquel en el que Virgina Woolf intentó también saltar desde un edificio, por lo que en la obra se introducen algunas referencias que podríamos calificar de autobiográficas. Además, con el caso de Septimus, cuya salud mental se deteriora cada vez más tras las profundas cicatrices psicológicas que le dejó la guerra, la autora critica el tratamiento de la depresión y el discurso de los médicos.

Básicamente a través de los pensamientos de los personajes se proyecta una imagen completa de la vida de Clarissa. También logra la autora , mediante una literatura basada en el fluir de la consciencia, reflejar la estructura social del período de entreguerras. No solo se centra en el presente, sino que la memoria de cada uno de ellos vaga en ocasiones hacia el pasado para demostrar los lazos que existen entre nuestros recuerdos y el día  a día. Cada escena se construye mediante los pensamientos de aquellos que aparecen en el relato, no solo de Clarissa, las reflexiones de los personajes sobre un determinado aspecto confluyen, ofreciendo así varios puntos de vista  a través de diferentes monólogos interiores.

Isabel Rodó Mena 

 

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