Ver para creer

Autor: Max Otte

Libro: El crash de la información

Editorial: Arial

Año y lugar de edición: 2010, Barcelona

Las necesidades han evolucionado. Desde que se descubrió la necesidad de la información, con la publicación de ese primer Nurenberg Zeitung, considerado el primer periódico, la historia del periodismo evolucionó constantemente. Los primeros pasos, la universalización de la información, alcanzaron su punto álgido en la Segunda Guerra Mundial y en las Agencias de Información. Cada día se hacía más fácil hacer llegar la información a cualquier parte.

Pero las necesidades se fueron transformando y en la actualidad, la información es más un producto que una necesidad. El negocio que es ahora el mundo de la prensa, pone en peligro los pilares fundamentales del oficio, como la búsqueda de información veraz. Este proceso ha llevado a un aluvión de informaciones inexactas, partidistas. La gente, ante la tormenta informativa, desconfía: el escepticismo se expande  y la veracidad de la prensa se pone en duda.

Cada vez más se valora la inmediatez de la información, que con las nuevas tecnologías se traslada al tiempo real. Pero la inexactitud de lo momentáneo, la carencia de contraste de fuentes y, posteriormente, el uso y abuso de estas informaciones por los medios, convierte a los medios en fuentes de información poco fiables.

La búsqueda de la verdad, o al menos de una verdad relativa, obliga a los lectores cada vez más a contrastar varios medios simultáneamente, que ofrecen a su vez desinformaciones o informaciones poco constrastadas: se complica al trabajo a la audiencia, que huye o critica lo que percibe.

Viñeta de “El roto” dónde se ironiza sobre la sobreabundacia de la información

Cada día más gente se abre blogs informativos, twittea noticias o intenta aproximar su realidad mediante Internet. La gente busca caminos alternativos para aproximarse a la información desde otras perspectivas. La gente ha comenzado a desconfiar a los periodistas y lo paga huyendo de aquellos que consideran que les han mentido, engañado o ocultado la información. Internet es el escaparate de las conspiparanoyas, que conviven con información real. Hace falta alguien que comience a discernir entre información y todo lo demás.

Quizás es hora de que se estructure la información en Internet, de encontrar una forma de decidir inmediatamente qué es información y qué no. Solo interacción entre el público y la prensa ayudará a que, de algún modo, la información evolucione, nuestro oficio vuelva a ser valorado y que el escepticismo de paso a la confianza. Ver para creer.

Jorge Bravo Fernández

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